El programa de la coalición de derechas recoge propuestas ambiguas y una controvertida reforma del plan de recuperación pactado con Bruselas
Por Lorena Pacho.
Una impracticable bajada de la presión fiscal y del IVA, un cambio constitucional para transformar la república italiana, que actualmente es parlamentaria, en presidencialista, con la elección directa del jefe de Estado; una reforma de la justicia para acabar con los “juicios mediáticos” o un plan antiinmigración que promete recuperar las severas leyes, después derogadas, que Matteo Salvini impulsó en su etapa de ministro de Interior. Son algunas de las 15 propuestas que la coalición más de derechas de la historia de la república italiana, con dos partidos ultra a la cabeza, acordó hace un mes e incluyó en su programa de gobierno bajo el lema ‘Por Italia’. Este plan está hoy más cerca de llevarse a cabo atendiendo a los sondeos a pie de urna, que otorgan una amplia mayoría a la alianza formada por Hermanos de Italia de Giorgia Meloni, la Liga de Matteo Salvini y Forza Italia de Silvio Berlusconi.
En materia internacional, su programa conjunto promete respetar los compromisos de Italia con la OTAN y mantener el apoyo a Ucrania contra la invasión rusa, aunque Salvini se ha mostrado últimamente crítico con las sanciones acordadas por la Unión Europea contra Moscú, mientras que Hermanos de Italia, que hasta hace no mucho consideraba a Putin un aliado y un ejemplo, ahora se muestra mucho más crítica con el Kremlin y apoya las medidas europeas, en una insólita señal de continuidad con el Gobierno de Mario Draghi.
Esta divergencia de posturas podría provocar fisuras en la coalición. La Liga y Hermanos de Italia, aunque guardan muchas diferencias entre sí, son los dos principales baluartes del euroescepticismo en Italia. Sin embargo, sobre el papel, los tres partidos han prometido una “plena adhesión al proceso de integración europea” pero plantean una unión “más política y menos burocrática” y piden “revisión” de las normas de la UE sobre gasto público y gobernanza económica. Silvio Berlusconi, que se presenta a sí mismo como conservador, se ha erigido como garante para frenar las pulsiones euroescépticas de sus socios ultraderechistas, aunque los bajos resultados de su partido complican su poder de influencia en la coalición.
La alianza de derechas también ha puesto sobre la mesa la posibilidad de modificar el plan de reformas ya acordado con Bruselas por el anterior primer ministro Mario Draghi, que prevé una aportación de casi 200.000 millones de euros del fondo de recuperación europeo. Este es uno de los puntos más controvertidos de su programa de gobierno.
El programa que la alianza presentó en agosto incluye 15 propuestas, con una redacción ambigua y que apenas entra en detalle, por lo que es probable que cambie o se amplíe a partir de ahora, en función de los equilibrios entre los partidos. Los datos de los sondeos a pie de urna otorgan un amplio margen de movimiento a Meloni dentro de la coalición.
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