El 8 de diciembre de 2025, un acto de censura digital dio lugar a un debate más amplio sobre la libertad creativa. Instagram eliminó de forma permanente la cuenta @nipeople, un proyecto de la artista, periodista y activista Emma Shapiro. Esta acción, que significó la pérdida instantánea de años de trabajo, no solo marcó un hito en la trayectoria de la artista, sino que también encendió una controversia legal sobre las políticas de las plataformas digitales.
La cuenta formaba parte del proyecto Exposure Therapy, iniciado en 2017, que busca desafiar la discriminación de género. El contenido, que presentaba imágenes de pezones femeninos, planteaba una interrogante provocativa: ¿es algún cuerpo inherentemente pornográfico? Esta cuestión se abordaba con una serie de publicaciones que estaban diseñadas para resaltar la sexualización de los cuerpos femeninos en diversas leyes y normativas sociales.
Sin embargo, la conversación fue abruptamente interrumpida en 2025. Meta, la empresa matriz de Instagram, suspendió la cuenta tras la publicación de un video en el que Shapiro mostraba un poste de utilidad cubierto con las etiquetas del proyecto Exposure Therapy. Meta alegó que esto violaba sus políticas de “integridad de cuenta”. Un día después, se eliminó la cuenta tras un intento de apelación de Shapiro a través del proceso de revisión interno de Instagram.
Dormido bajo el peso de esta pérdida y con el apoyo de Avant-Garde Lawyers, un grupo especializado en casos de censura creativa, Shapiro emprendió acciones legales en España. En junio, AGL presentó una queja ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, argumentando que Meta había fallado en cumplir con las obligaciones estipuladas en la Ley de Servicios Digitales de la Unión Europea. Según AGL, Meta no proporcionó razones claras para su decisión y no permitió un proceso efectivo de resolución de quejas.
Emma Shapiro, quien es estadounidense y reside en España, subrayó la naturaleza sistémica del problema. A través de su trabajo como editora en Don’t Delete Art, un proyecto que defiende la libertad artística en línea, ha sido testigo de las dificultades que enfrentan los artistas ante decisiones arbitrarias de las plataformas digitales. “Cuando no se puede confiar en que el trabajo será tratado de manera justa, muchos dejan de experimentar y evitan temas controvertidos. Este efecto paralizante es una de las consecuencias más graves del poder desmedido de las plataformas”, comentó Shapiro.
Andra Matei, directora ejecutiva de AGL, enfatizó que para un artista, perder una cuenta de redes sociales puede implicar la desaparición de años de trabajo, visibilidad y potencial de ingresos. La Ley de Servicios Digitales busca garantizar que estos gigantes de la tecnología no queden exentos de supervisión legal. Meta, aunque poderosa, no está fuera de la ley.
A medida que el caso avanza y se desarrolla, el resultado tendrá repercusiones no solo para Emma Shapiro, sino también para muchos otros creadores que dependen de estas plataformas para exhibir su trabajo y compartir sus voces. La lucha por una mayor transparencia y justicia en la moderación del contenido podría cambiar el panorama digital para futuras generaciones de artistas.
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