La pintora e ilustradora Eulogia Merle, originaria de Buenos Aires y actualmente residente en Madrid, ha encontrado su voz artística en la experiencia de mujeres que han dedicado su vida al cuidado familiar, un tema que aborda con sensibilidad y profundidad en su obra.
Criada por Juliana Díaz, conocida como Juja, una mujer del pueblo indígena wichí en el norte de Argentina, Merle ha reflexionado sobre el papel que estas figuras femeninas, a menudo invisibilizadas, desempeñan en la sociedad. Juja, que entró en la vida de la artista cuando su madre era niña, se convirtió en una segunda abuela que nunca tuvo el reconocimiento que merecía. Con el fallecimiento de Juja y tras pasar por un proceso personal de separación y maternidad, Merle comenzó a comprender la carga del mandato femenino que involucra criar y cuidar.
La artista se propuso explorar el significado de este tipo de maternidad que no siempre se refleja en los lazos biológicos, sino más bien en la dedicación hacia otros. Su trabajo ha dado lugar a la serie de obras titulada Cama adentro, que se exhibe en el Museo de América. Esta exposición profundiza en la vida de las mujeres que, a menudo de manera interna y silenciosa, sostienen el entramado familiar y social, destacando su importancia como el pilar fundamental de nuestras comunidades.
La obra de Merle es un homenaje a la resistencia y fortaleza de estas trabajadoras, especialmente aquellas que, como muchas Latinas en España, viven en un entorno donde sus contribuciones pasan desapercibidas. Su historia revela no solo el pasado de estas mujeres, sino también la lucha contemporánea por el reconocimiento y la dignidad en el trabajo del hogar.
Con la llegada de nuevas voces y narrativas, Merle no solo invita a la reflexión, sino que plantea preguntas sobre el cuidado, la maternidad y la identidad. A través del arte, ella transforma el sufrimiento histórico en una celebración de la vida de las women que nos precedieron, brindando un espacio necesario para su memoria y su legado.
La exposición Cama adentro promete ser un punto de partida para el diálogo sobre estos temas, destacando que, aunque en su mayoría invisibles, las mujeres que cuidan son el alma de nuestras sociedades.
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