La industria de la moda se erige como uno de los sectores más perjudiciales para el medio ambiente, siendo responsable del 8% de los gases de efecto invernadero a nivel global. Alarmantemente, cada segundo se desechan o incineran cantidades de ropa que equivalen a la carga de un camión lleno. Esta problemática no se limita a un ámbito global; en México, específicamente en la Ciudad de México, se generan 364 toneladas de residuos textiles cada día, reflejando la gravedad de la situación.
Ante este panorama desalentador, grandes marcas y proyectos locales han tomado la iniciativa de abordar este desafío mediante prácticas de economía circular. Por ejemplo, H&M en México ha lanzado el programa “Garment Collecting”, que permite a los consumidores entregar ropa de cualquier marca en sus sucursales para su reutilización o reciclaje. En colaboración con Recolecto MX, C&A está llevando a cabo la iniciativa “ReutiliC&A”, la cual canaliza ropa usada hacia donaciones o reciclaje industrial. Inditex, a través de su marca Zara, ha establecido contenedores en sus tiendas para recolectar ropa usada, contribuyendo así a organizaciones sociales o a procesos de reciclaje textil.
Asimismo, emergen startups mexicanas innovadoras que están cumpliendo un papel fundamental en este ámbito. Recolecto MX ha evitado que más de un millón de kilos de ropa lleguen a los vertederos mediante su recolección y canalización hacia donaciones o reciclaje. Por su parte, Nucycles transforma desechos textiles industriales en nuevas prendas, lo que contribuye a la reducción de consumo de agua y energía en el proceso de producción. Texinova se centra en el reciclaje industrial, recuperando fibras para su reutilización en múltiples aplicaciones.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) propone cinco acciones clave para mitigar la crisis de residuos en la moda. En primer lugar, se sugiere construir una industria más circular, buscando reducir el volumen de producción y crear prendas duraderas y reciclables. En segundo lugar, es vital mejorar el reciclaje de telas, dado que actualmente solo el 1% proviene de material reciclado, demandando infraestructura adecuada para su recolección. La eliminación de químicos peligrosos es otro punto crítico, dado que la industria utiliza más de 15,000 sustancias, muchas de las cuales son tóxicas; su regulación es esencial. Además, se busca cambiar la percepción de “nuevo es mejor”, promoviendo un uso prolongado de las prendas. Finalmente, se sugiere consumir de manera más consciente, optando por prendas de calidad y marcas sostenibles.
Durante este proceso de transformación, aún existen numerosos desafíos que afrontar. La falta de incentivos regulatorios, infraestructura adecuada para el reciclaje y una clara información al consumidor son problemas persistentes. Recientemente, en abril de 2023, se presentó una propuesta en la Cámara de Diputados para reformar la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos. Esta iniciativa busca incluir los residuos textiles como una categoría de manejo especial y obligar a fabricantes, distribuidores e importadores a elaborar planes integrales de manejo de estos residuos.
Por último, el 17 de junio de 2023, la Comisión de Medio Ambiente del Congreso de la Ciudad de México aprobó un dictamen para modificar la Ley de Residuos Sólidos en la capital, enfocándose en la moda rápida. Esta reforma propone implementar programas de recolección y reciclaje de ropa, así como campañas de concientización sobre consumo responsable, y asigna responsabilidad a grandes generadores y marcas en el ciclo de vida de las prendas.
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