En un modesto espacio de ladrillo en Venecia, similar a muchos estudios de Los Ángeles, actores pasan por un proceso de fotografía y vídeo que puede parecer rutinario a quienes están familiarizados con la cultura cinematográfica de la zona. Sin embargo, lo que ocurre después de que se apagan las luces es donde la historia se torna fascinante. Aquí entra en escena Deep Voodoo, una empresa boutique fundada por Trey Parker y Matt Stone, conocidos por su obra “South Park”. Este dúo, que ha desafiado normas y tabúes en el entretenimiento, ahora está a la vanguardia de la inteligencia artificial.
Deep Voodoo transforma imágenes y vídeos en datos que son enviados a expertos en IA esparcidos por el mundo, desde Europa del Este hasta Argentina y Vancouver. Estos especialistas utilizan sus habilidades en el entrenamiento de máquinas para crear imágenes sintéticas, desde actores rejuvenecidos hasta deepfakes, que luego son utilizados en diversas producciones. Este proceso ha evolucionado de una idea inicialmente impulsada por la ambición de crear un deepfake de Donald Trump, que nunca vio la luz debido a la pandemia, a una empresa consolidada capaz de captar y procesar imágenes de manera legal y respetuosa.
A finales de 2022, Deep Voodoo había recaudado 20 millones de dólares, respaldada por una inversión conectada a una agencia de talentos. Lo inusual de sus operaciones es su enfoque ético hacia el uso de la IA. A diferencia de otros actores en el campo, Parker y Stone enfatizan la necesidad de obtener permisos adecuados para el uso de las imágenes de actores y personalidades públicas. Beyzaee, el CEO de la compañía, ha afirmado que rechazarán trabajos si no están satisfechos con los permisos de uso.
Uno de los aspectos más interesantes de Deep Voodoo es su metodología. La empresa no recoge imágenes al azar de internet, sino que utiliza imágenes licenciadas a través de sesiones controladas en su estudio, empleando un sistema de nueve cámaras y técnicas para provocar diversas reacciones faciales. Este meticuloso proceso puede tomar hasta un mes y requerir 300,000 imágenes, pero resulta en modelos únicos adaptados a las necesidades específicas de cada producción.
Con la intención de generar contenido cinematográfico de alta calidad, el equipo de Deep Voodoo busca que las imágenes resultantes nunca sacudan al espectador de la narrativa. De hecho, han participado en proyectos como el videoclip de Kendrick Lamar, donde se visualizaron transformaciones faciales surrealistas, y otros trabajos virales que han capturado la atención del público.
La empresa también mira hacia el futuro con innovaciones como la “transferencia de rendimiento”, que permite que un actor grabe su actuación en un entorno cómodo y luego se “transfiera” digitalmente a locaciones icónicas para dar la ilusión de que ha estado en esos lugares. Esta técnica puede revolucionar la producción cinematográfica, haciéndola más fluida y económica.
Sin embargo, la adopción de estas tecnologías no está exenta de desafíos, y hay un claro reconocimiento del escepticismo que rodea a la IA en la comunidad artística. Parker y Stone están conscientes de que, aunque su enfoque es ético y respetuoso, la cultura de desconfianza en línea persiste. No obstante, su convicción es que el potencial de la IA puede conducir a innovaciones realmente sorprendentes, desde comedias hilarantes hasta producciones políticas audaces que capturen la actualidad de forma creativa.
A medida que el mundo de la IA continúe evolucionando, Deep Voodoo se posiciona como un líder que plantea un dilema intrigante: mientras la tecnología desafía las normas de producción, sus fundadores trabajan para asegurarse de que se utilice de una manera que respete tanto a los artistas como a las audiencias. En este cruce de arte y tecnología, el futuro promete ser tan emocionante como impredecible.
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