En un contexto cada vez más digitalizado, la definición de plagio se enfrenta a nuevos desafíos. Según el diccionario Merriam-Webster, plagiarizar significa “robar y presentar como propios las ideas o palabras de otro” y, en este contexto, se ha presentado una acusación seria por parte de la emblemática Encyclopedia Britannica contra la empresa de inteligencia artificial Perplexity. La persecución legal, iniciada recientemente en el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York, alega que Perplexity ha utilizado el contenido de Britannica sin el debido reconocimiento.
La polémica no es aislada. Empresas de inteligencia artificial, como OpenAI y Midjourney, han encontrado su camino por senderos legales similares, enfrentándose a demandas por infracción de derechos de autor. En esta ocasión, la queja de Britannica es única: se centra en la naturaleza de las respuestas generadas por el motor de respuestas de Perplexity, en oposición a cómo se entrenó su tecnología subyacente, que implica modelos de lenguaje avanzados.
Particularmente, Britannica sostiene que su programa de “reparto de ingresos” con medios como Perplexity es una prueba del interés de la empresa por el contenido creado por humanos, sugiriendo que, en lugar de asociarse y pagar por ese contenido, Perplexity opta por usarlo sin consentimiento.
La queja también señala el daño potencial a la reputación de Britannica debido a la asociación involuntaria con errores en las respuestas generadas por la IA, conocidos como “alucinaciones”. Estas pueden incluir información imprecisa que, de alguna manera, puede hacer creer a los usuarios que está vinculada a Britannica, lo que lleva a confusiones sobre la autenticidad y validez del contenido presentado.
Además, se alega que el bot de web-scraping de Perplexity reproduce contenido de Britannica de manera directa. Estos problemas ocurren en un contexto legal ya debatido, donde se espera que las empresas tecnológicas obtengan el permiso de los titulares de derechos de autor para usar contenido protegido.
Interesantemente, los portavoces de Perplexity han respondido a la acusación de manera despectiva, sugiriendo que este tipo de legalidades son un intento desesperado de Britannica por revitalizar su modelo de negocio frente a un creciente interés por las tecnologías emergentes.
Es importante mencionar que las leyes de derechos de autor ofrecen protecciones esenciales a los creadores de contenido, convirtiéndose en uno de los temas más discutidos en la esfera de la inteligencia artificial. Generalmente, las empresas que deseen utilizar materiales protegidos deben obtener la licencia correspondiente de los titulares de derechos. Sin embargo, las compañías tecnológicas plantean la necesidad de excepciones de “uso justo”.
Hasta la fecha de publicación (2025-09-12), el debate en torno a estas cuestiones legales sigue en evolución, con casos recientes donde se ha dictaminado que el uso de materiales protegidos puede ser transformador, aunque con advertencias sobre el futuro de tales decisiones judiciales. El panorama de la IA y el contenido protegido sigue siendo un campo en el que se requiere una clara definición y una interpretación justa de las leyes existentes.
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