La historia detrás de un antiguo cuadro robado por el régimen nazi ha cobrado protagonismo tras su reciente identificación en Argentina. La obra, titulada Retrato de una dama y creada por el italiano Giuseppe Ghislandi en el siglo XVII, figura como una pieza valiosa lapidada por la historia. Su anterior propietario fue el coleccionista judío neerlandés Jacques Goudstikker.
La revelación surgió cuando una inmobiliaria, Robles Casas & Campos, publicó fotografías de una casa en Mar del Plata, mostrando lo que parece ser el cuadro robado colgado en una sala de estar. Esta ciudad, en la costa argentina y ubicada a 400 kilómetros al sur de Buenos Aires, se convierte así en un escenario clave en la búsqueda de piezas de arte desaparecidas.
El hallazgo del cuadro está relacionado con la familia de Friedrich Kadgien, un ex oficial de las SS conocido como “el mago de las finanzas”, que tuvo estrechos lazos con Hermann Göring, uno de los líderes del Tercer Reich. Aunque la manera en que Kadgien adquirió la pintura no está clara, se sabe que, tras la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial, escapó a Suiza y luego a Argentina, donde vivió hasta su fallecimiento en 1978 sin enfrentar consecuencias por su pasado.
A pesar de que el lienzo ya no se encontraba en la propiedad al momento de la búsqueda, las autoridades argentinas han continuado investigando el caso. Un fiscal federal solicitó una orden de allanamiento y logró recuperar otros elementos que podrían servir en la investigación, incluyendo armas y reproducciones de época. Las pesquisas son ahora parte de una colaboración internacional que incluye a Interpol y la policía federal argentina.
Patricia Kadgien, heredera de la propiedad, no ha sido acusada, pero su abogado ha indicado que ella y su esposo están dispuestos a colaborar con la justicia. En caso de confirmarse su complicidad, podrían enfrentar cargos por encubrimiento de contrabando.
Los herederos de Jacques Goudstikker están firmemente decididos a recuperar el cuadro, que figura en una lista internacional de obras de arte robadas. Marei von Saher, nuera de Goudstikker, destacó que la búsqueda de las obras de su suegro ha sido un esfuerzo constante desde los años 90, un proceso acompañado de dolor, pues tras la muerte del galerista, su familia fue forzada a vender las piezas a los nazis a precios irrisorios.
Este caso resuena no solo como un recordatorio de la experiencia de aquellos que sufrieron a manos del nazismo, sino también como un capítulo más en la historia de la fuga de nazis hacia Sudamérica en los años posteriores a la guerra, donde muchos hallaron refugio y continuaron sus vidas sin rendir cuentas. La búsqueda de justicia y la recuperación de obras maestras robadas aún persisten en la actualidad, intensificando la atención sobre el legado del pasado.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


