En un revelador hallazgo, investigaciones recientes en los estados brasileños de Acre y Amazonas han descubierto evidencia de civilizaciones precolombinas que florecieron en la Amazonía suroccidental. Este resurgimiento del interés por las culturas antiguas del Amazonas surge tras un exhaustivo estudio que utilizó tecnología de LiDAR, capaz de penetrar el denso dosel forestal y revelar estructuras ocultas durante siglos.
Durante el estudio se realizaron más de 4,400 kilómetros de vuelos de LiDAR, que identificaron un total de 432 obras de tierra, de las cuales solo 36 habían sido previamente registradas. Este descubrimiento incluye no solo estructuras geométricas, sino también embankments y complejos ceremoniales que datan hasta el 600 a.C. Estas nuevas evidencias desafían la percepción común de que la Amazonía precolombina era una región escasamente poblada y nos hacen replantear la idea de que estas tierras eran simplemente un desierto natural.
Se estima que el área objeto de estudio pudo haber albergado hasta 3 millones de personas en su apogeo, entre los años 100 y 300 d.C. Lo que se ha encontrado hasta ahora añade peso a la teoría de que en la Amazonía precolombina existían sociedades complejas que no solo habitaban, sino que también moldeaban su entorno a través de la agricultura y la gestión de paisajes. Cultivos como maíz, calabaza, mandioca, frijoles y cacahuetes eran parte de su producción, al tiempo que gestionaban especies arbóreas económicamente relevantes como el castaño y la palma de durazno. Estas prácticas de uso del suelo a largo plazo podrían haber sido factores determinantes en la biodiversidad que caracteriza a la selva amazónica actual.
El informe, publicado en la revista científica Nature, subraya un cambio de paradigma en la comprensión de las dinámicas sociales y ecológicas que definieron la región. A medida que se continúan realizando estudios, queda claro que la historia de la Amazonía va más allá de la imagen romántica de un espacio virgen, y que las comunidades que allí habitaron tuvieron un impacto duradero en el paisaje que nos rodea hoy.
Con este avance, la investigación no solo resalta la importancia de revisar nuestras percepciones sobre la Amazonia, sino que también invita a un diálogo más amplio sobre la conservación de su riqueza cultural y natural. Mientras el mundo observa, el legado de estas civilizaciones sigue emergiendo, revelando un contacto profundo entre el hombre y la naturaleza que merece ser reconocido y estudiado en profundidad.
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