La transformación del campo mexicano es un fenómeno evidente y alarmante. En apenas unas décadas, la población rural ha disminuido drásticamente del 55% en los años 50 a solo un 18% en 2020. La proyección es aún más inquietante; para 2040, se estima que solo el 13% de la población mexicana residirá en zonas rurales. Este desplazamiento de personas hacia entornos urbanos refleja una tendencia preocupante que se ve impulsada por la falta de oportunidades económicas en el campo.
En el sentido de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, Edgar Moreno, director de Entorno a Ti, subraya que la migración de las zonas rurales a las urbanas se ha normalizado en la sociedad. Pese a las crecientes presiones estructurales, muchos jóvenes eligen abandonar el campo. “Los jóvenes ya no quieren quedarse en el campo mexicano”, dice Moreno, “debido a que no encuentran alternativas económicas ni oportunidades que les permitan desarrollarse de manera digna”.
Una solución propuesta por Moreno en este proceso de transformación es vincular el desarrollo de energías renovables con las comunidades rurales y ejidales. Las tecnologías como la energía eólica y solar, a menudo vistas solo como herramientas ambientales, pueden ser vistas también como fuentes de ingresos y empleo alternativas. Este enfoque no solo contribuye al medio ambiente, sino que también puede fortalecer el tejido social de las comunidades.
Durante un foro coorganizado con el Senado de la República, que tuvo como objetivo escuchar directamente a los actores rurales, Moreno advirtió que la viabilidad de los proyectos energéticos depende en gran medida de la inclusión de las comunidades. Sostuvo que “muchos proyectos de energía, tanto fósil como renovable, han fracasado o han sido rechazados por implementarse sin el consentimiento de las comunidades o a través de mecanismos de negociación injustos”.
El director de Entorno a Ti concluyó que “el desarrollo renovable no es sostenible si no genera beneficios económicos que dignifiquen la vida en el campo”. Es crucial que los ejidatarios dispongan de la información y las herramientas necesarias para defender sus derechos; solo así podrán convertirse en aliados estratégicos de los proyectos energéticos. Moreno destacó la importancia de llevar la experiencia comunitaria obtenida en Coahuila hacia políticas energéticas y normativas federales.
Este panorama subraya la necesidad urgente de un enfoque más inclusivo y económico que dignifique el trabajo y la vida en el campo mexicano, asegurando un futuro sostenible tanto en el ámbito ambiental como social.
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