La construcción del controvertido muro fronterizo propuesto por el expresidente Trump ha llevado a daños invaluables en sitios arqueológicos de las comunidades nativas americanas. En un caso reciente, aproximadamente 60 a 70 pies de un diseño de hace más de 1,000 años, conocido como Las Playas Intaglio, fueron destruidos por maquinaria pesada en el Refugio Nacional de Vida Silvestre Cabeza Prieta, en Arizona. Esta figura, que se asemeja a un pez, es considerada un sitio sagrado por los ancestros de la Nación Tohono O’odham, ubicada al este de la reserva.
El incidente fue reportado por primera vez por medios de comunicación importantes, incluyendo un informe del Washington Post. En la declaración oficial de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, se admitió que uno de sus contratistas “inadvertidamente alteró” el sitio arqueológico el 23 de abril de 2026. Las autoridades han afirmado que se están tomando medidas para asegurar el resto del sitio y protegerlo.
La ubicación de Las Playas Intaglio ya era motivo de preocupación para arqueólogos y miembros de la comunidad. Su existencia y significado cultural han sido ampliamente documentados, incluso en presentaciones ante la Corte Suprema de los Estados Unidos durante la administración de Trump. Aaron Wright, un arqueólogo especializado en conservación, expresó su angustia por el daño reciente. “No entendemos completamente por qué fueron creados los intaglios ni cuándo, pero hay un consenso en que son sitios sagrados”, comentó Wright, sugiriendo que aún son visitados por miembros de la comunidad en contextos espirituales.
Los miembros de la Nación Tohono O’odham han levantado la voz en oposición a la construcción del muro, argumentando que amenaza sus tierras ancestrales. Wright, quien ha estado estudian-do estos intaglios durante más de una década, teme que proyectos como el “Smart Wall”, que incluye nuevas barreras fronterizas, alteren permanentemente estos sitios sagrados. Desde la llegada de Trump a la presidencia, se ha declarado una emergencia nacional en la frontera, lo cual permite al gobierno eludir procesos de revisión ambiental necesarios.
Es alarmante que, desde principios de la década de 2000, el gobierno federal haya modificado en varias ocasiones la sección de la frontera que bordea el intaglio. Inicialmente, la frontera era marcada por una cerca de alambre de púas, pero, en respuesta al creciente sentimiento contra la inmigración tras los atentados del 11 de septiembre, la cerca fue reforzada con metal bajo la administración de George W. Bush. Durante la era de Trump, se han reportado daños similares a otros sitios sagrados, incluidas áreas de entierro de los Hohokam.
La reciente destrucción de Las Playas Intaglio plantea preguntas inquietantes sobre cómo el patrimonio cultural de la nación se ve amenazado por decisiones administrativas. Aron Wright insta a quienes se preocupan por preservar estos sitios a actuar: “Contacten a sus representantes, expresen sus preocupaciones y muestren solidaridad con las comunidades afectadas”.
Además, la construcción del muro también amenaza otros sitios sagrados en el área, como los manantiales de Quitobaquito, que se encuentran en el Monumento Nacional Organ Pipe Cactus. Esta situación subraya una realidad dolorosa: el futuro de importantes sitios culturales pende de los caprichos de decisiones políticas.
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