La controversia sobre el uso de la inteligencia artificial en la literatura ha tomado un giro inesperado con la aparición del debut literario “C’était ça ou mourir”, del autor haitiano Thélyson Orélien. Este fenómeno de ventas, que en solo unas semanas ha alcanzado más de 35,000 copias vendidas, ahora enfrenta fuertes acusaciones que podrían afectar su camino hacia algunos de los premios literarios más prestigiosos de Francia.
El 21 de septiembre, un mensaje anónimo en X, conocido como Twitter, planteó la inquietante posibilidad de que la obra de Orélien hubiera sido redactada casi en su totalidad por una inteligencia artificial. Esta afirmación se basa en los análisis realizados por la herramienta estadounidense Pangram, que supuestamente tiene una tasa de falsos positivos de apenas 0.0041%. La acusación ha generado una ola de reacciones en la comunidad literaria, donde el autor ha estado en el ojo del huracán, especialmente dado que “C’était ça ou mourir” ha sido seleccionado para los listados iniciales de los premios Goncourt, Femina, Médicis y Renaudot.
Orélien, a quien muchos han elogiado por su estilo, ha respondido a las críticas, argumentando que las “repeticiones” que algunos han señalado en su texto son características de una rica tradición literaria haitiana, en lugar de fallos atribuibles a un algoritmo. Desde que el debate se intensificó, el editor Grasset inicialmente desestimó las acusaciones como “noticias falsas”, defendiendo el valor distintivo de la narrativa de Orélien frente a las producciones de IA que han fracasado en captar la atención del público.
El revuelo ha llevado a una discusión más amplia sobre el lugar de la inteligencia artificial en la creación literaria. En este contexto, algunos sostenedores del autor han expresado su preocupación, destacando que las herramientas de detección de IA, como Pangram, pueden tener dificultades para clasificar adecuadamente estilos que se desvían de las normas del francés estándar, especialmente aquellos influenciados por lenguas caribeñas.
Además, el fenómeno mediático ha propiciado un aumento considerable en la visibilidad de la cuenta “Balance ton Claude”, que lanzó las acusaciones iniciales, acumulando miles de seguidores en un corto periodo. El mismo colectivo ha instado a moderar los ataques hacia Orélien, reconociendo que podría haber mérito en su trabajo.
Entretanto, las voces críticas no han tardado en aparecer. Algunos han cuestionado la implicación de que el uso de IA en la literatura sea intrínsecamente negativo, sugiriendo que la responsabilidad del autor y la calidad final del texto son lo que realmente debería contar.
Con los premios literarios Goncourt y Renaudot programados para ser anunciados el 3 de noviembre, la reputación de “C’était ça ou mourir” podría verse seriamente afectada por las disputas actuales. Mientras la discusión continúa, el futuro del libro y su autor se presenta incierto, dejando a la audiencia en un estado de expectación. Los resultados de los premios, que se irán revelando hasta finales de noviembre, determinarán el impacto real de esta controversia sobre la obra y su creador.
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