El socio preferente del gobierno de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha dicho basta. ERC, el partido que tanto durante el mandato pasado como en los dos años que van del actual ha apoyado la mayoría de grandes iniciativas del ejecutivo de coalición entre los comunes y el PSC, ha anunciado este lunes que votará no a los presupuestos de 2022. Será la primera vez que no los respalden, tras hacerlo el año pasado y el anterior y después de meses advirtiendo de que se disponían a ejercer la oposición. Los republicanos argumentan el sonoro ‘no’ por los incumplimientos de acuerdos presupuestarios anteriores, y han elegido anunciarlo en la Rambla, el paseo aguarda su reforma desde hace 2.000 días.
Los votos de los diez concejales republicanos permitían superar el trámite holgadamente; pero en realidad a Colau le bastan tres votos para sacarlos adelante, lo que traslada todas las miradas hacia los partidos con menor representación y representantes de la derecha: Barcelona pel canvi (el partido con el que se presentó el ex primer ministro francés, Manuel Valls, que ya no está en el Ayuntamiento) y el PP. La otra opción es buscar apoyos en Junts o en Ciudadanos, una opción poco probable por el rechazo que hasta ahora han mostrado hacia las cuentas municipales.
“Votaremos ‘no’ con absoluta convicción y responsabilidad. El gobierno Colau-Collboni se lo ha ganado a pulso en estos dos años de incumplimientos, de menoscabo de los barrios y la ciudad y por la falta de proyecto y horizonte para Barcelona”, ha asegurado el presidente del grupo republicano en el consistorio, Ernest Maragall. El presidente de los republicanos en el Ayuntamiento ha afirmado que además de los incumplimientos de los acuerdos presupuestarios de 2020 y 2021, echa de menos en el proyecto de 2022 “un nuevo modelo menos dependiente del turismo, un urbanismo que cree ciudad, el ámbito de la limpieza y civismo o la dimensión metropolitana de Barcelona”.
La próxima votación que afrontan los presupuestos está prevista para el miércoles en la comisión de Economía y Hacienda. Sería el paso previo a la votación definitiva en el pleno de diciembre. Si no consigue apoyo, Colau podría retirar el punto del orden del día y aplazar la votación a comienzos de 2022. ERC sí permitió, con su abstención, la tramitación de las ordenanzas fiscales, que deben aprobarse en diciembre para que el consistorio las pueda aplicar en fecha 1 de enero.
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