En un artículo publicado por El Periódico, se informa que el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha empezado a asociar al colectivo LGBTI con la propagación de enfermedades y la degeneración social para ganarse el voto conservador. Esta estrategia ha generado un gran revuelo y ha generado preocupaciones tanto en Turquía como fuera del país.
La alianza entre el partido de Erdogan y los grupos ultraconservadores ha llevado a una retórica homofóbica cada vez más intensa. Estas tácticas políticas basadas en el odio no solo generan un ambiente hostil para las personas LGTBI, sino que también tienen consecuencias reales y preocupantes. En Turquía, la violencia contra personas LGTBI ha aumentado en los últimos años, con ataques violentos y detenciones arbitrarias.
Además, la retórica homofóbica y transfóbica también daña a la salud pública. Al asociar el colectivo LGBTI con enfermedades, se está promoviendo una idea falsa que podría tener graves consecuencias, ya que puede disuadir a las personas de buscar tratamiento para enfermedades que no tienen nada que ver con la orientación sexual o identidad de género.
Por otro lado, esta estrategia de la alianza de Erdogan también puede tener consecuencias a largo plazo para la sociedad turca. Al fomentar la discriminación y el odio hacia un grupo específico de personas, se está fracturando la sociedad e impidiendo la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos, independientemente de su orientación sexual e identidad de género.
En resumen, la estrategia política de vincular al colectivo LGBTI con la propagación de enfermedades y la degeneración social es preocupante y podría tener consecuencias graves tanto para la salud pública como para la sociedad turca en general. Es importante que se denuncien y condenen estas tácticas políticas basadas en el odio y que se promueva un ambiente de igualdad y respeto para todas las personas.
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