El gobernador de Oaxaca, Salomón Jara, ha informado que el Huracán Erick, que tocó las costas del Pacífico en la madrugada del jueves, no dejó víctimas fatales ni heridos de gravedad, lo que marca una notable suerte en medio de la adversidad. Con vientos que alcanzaron hasta los 250 kilómetros por hora, el huracán ha hecho sentir su mayor impacto principalmente en la región que abarca Chacahua, Río Grande y Tututepec.
Apenas las ráfagas comenzaron a amainar, el gobernador anunció el inicio de las labores de limpieza y reconstrucción en los municipios afectados. En un diálogo reciente, Jara expresó su alivio al mencionar que las autoridades encontraron con vida a tres pescadores que se habían reportado como desaparecidos mientras trabajaban en la zona de Tututepec.
Los daños, aunque significativos, se limitaron a infraestructura, incluyendo viviendas y rutas, además de desbordamientos e interrupciones en el servicio eléctrico debido a la caída de árboles y postes de luz. Jara destacó la fortuna de no haber tenido que lamentar pérdidas humanas, un agradecimiento que resonó entre la población afectada.
Las autoridades no han tardado en activar un plan de respuesta. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) se ha coordinado con el gobierno estatal para restablecer el suministro eléctrico, al mismo tiempo que se trabaja con la Comisión Nacional del Agua (Conagua) para mitigar problemas relacionados con inundaciones y encharcamientos. De hecho, los recorridos por los municipios más golpeados han sido iniciados por el gobernador y funcionarios locales para asesorar y planificar la reestructuración del área.
Se prevé que los efectos del huracán más intenso ya han pasado, aunque las lluvias se trasladan a Guerrero, manteniendo a Oaxaca en “estado de alerta máxima” hasta el final de la temporada de huracanes, el 30 de noviembre. Con un pronóstico que sugiere la posible formación de hasta 17 huracanes en la costa oaxaqueña este año, Jara reafirmó el compromiso de las autoridades de permanecer vigilantes y proactivas ante lo que pueda venir.
Así, Oaxaca, que ha sido golpeado por desastres naturales en el pasado, se encuentra en un momento crucial de preparación y respuesta, utilizando la experiencia acumulada para enfrentar una temporada que podría traer más huracanes y tormentas. El trabajo conjunto entre la población y las autoridades locales será fundamental en este proceso de recuperación y adaptación.
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