En agosto, las tiendas ya despliegan adornos de Navidad, con árboles y muñecos que anticipan una de las épocas más esperadas del año. A pesar de la proximidad de otras celebraciones como las Fiestas Patrias y el Día de Muertos, muchas empresas buscan alargar su temporada más lucrativa: la de Noche Buena y Año Nuevo.
La tendencia de adelantar la venta de productos y alimentos navideños ha ido en aumento. Por ejemplo, el pan de muerto ya es común en los estantes desde mayo o junio. Este fenómeno no solo permite a los consumidores planificar mejor su gasto, sino que también puede resultar en un mayor ahorro, aunque con el riesgo de gastar más de lo necesario.
Carmen Contreras, psicóloga, señala que esta antelación puede dificultar el pleno disfrute de las festividades. La comercialización temprana crea una sensación de apresuramiento, pero desde la perspectiva del consumidor, también ofrece ventaja al permitir comparar precios y aprovechar ofertas.
Un estudio de Antevenio indica que la mayoría de los consumidores realiza sus compras navideñas antes del 24 de diciembre, lo que respalda la idea de que las ventas anticipadas son cada vez más comunes. Gabriela Siller, economista de Banco Base, anticipa que en el futuro podría ser normal ver decoraciones de Navidad en meses como marzo.
Para las empresas, participar en esta tendencia es crucial. Aquellas que no se sumen al juego de ofertas corren el riesgo de quedarse con exceso de inventario, lo que podría impactar sus ventas.
Sin embargo, el aumento del consumismo en esta temporada trae sus desafíos. La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) advierte sobre el gasto compulsivo que puede llevar a deudas significativas después de las festividades. La solución radica en una planificación adecuada de los gastos en este período.
Al respecto, es esencial que los consumidores formulen un plan financiero claro. Consejos prácticos incluyen la creación de un presupuesto que se respete estrictamente, evitando gastos innecesarios por impulso, y reflexionando si una compra responde a una necesidad real o si es simplemente un deseo momentáneo.
Además, para quienes piensan en regalos, es recomendable realizar las compras con anticipación, ya que en la época alta estos pueden estar más caros o escasos. La prudencia al utilizar tarjetas de crédito o realizar compras en línea es igualmente importante para evitar sobreendeudamientos.
Con la llegada de Noche Buena y Año Nuevo, la intención de compartir afecto y gratitud permanece intacta, pero es fundamental recordar que el comercio no debe eclipsar el verdadero significado de estas festividades.
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