Hace una década, antes de la implementación de la Reforma en Telecomunicaciones, México se encontraba entre los países con los servicios móviles más costosos del mundo. Un mercado altamente concentrado y con escasa competencia mantenía los precios elevados y, por ende, el acceso a estos servicios era limitado. Sin embargo, la Reforma de 2013 transformó significativamente esta realidad, promoviendo una leve mejora en la competencia, lo que resultó en una reducción en las tarifas, un aumento en la oferta de servicios y una ampliación de la cobertura.
El impacto inicial fue notable, con una drástica disminución en los precios. Sin embargo, a lo largo del tiempo, este efecto ha tendido a diluirse. Datos recientes revelan que, aunque los precios siguen en descenso, el ritmo de esta caída se ha ralentizado. Entre 2011 y 2017, el Índice Nacional de Precios al Consumidor, en su Componente de Telecomunicaciones Móviles, mostró una caída real del 57.3% en tarifas, y entre 2017 y 2024, se registró una reducción adicional del 12.8%. Si consideramos los ajustes por inflación, la reducción acumulada desde entonces es del 38.9%. Esta tendencia ha permitido que el gasto en comunicaciones en los hogares mexicanos se mantenga en niveles similares en proporción a los ingresos, incluso impulsando un notable aumento en el consumo de datos y minutos de voz.
En el contexto internacional, entre 2008 y 2023, México ha experimentado una reducción de precios en servicios móviles del 81.5%, superando la media global de -51.9%. Para 2023, los precios en México eran un 50.6% inferiores al promedio mundial. Este fenómeno es en gran medida resultado de la Reforma de 2013, cuya influencia ha sido tanto significativa como sostenida, a pesar de una posterior desaceleración del proceso.
Adicionalmente, un análisis de las canastas internacionales de servicios móviles, elaborado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), pone de manifiesto que México se posiciona favorablemente en comparación con otras naciones. Entre 2018 y 2023, los precios de los servicios móviles en México se ubicaron un 36.6% por debajo del promedio mundial para servicios de alto consumo y un 18.9% por debajo para servicios de bajo consumo.
En Latinoamérica, México también brilla con luz propia. En términos de costo por gigabyte de datos móviles, ajustados por paridad del poder adquisitivo (PPP), ocupa un lugar cercano al top 5 regional, superando solo a países como Chile y Brasil. Este notable avance no se debe a la casualidad, sino a la creciente presencia y popularidad de los Operadores Móviles Virtuales (OMV), que han desempeñado un papel importante, especialmente en el segmento prepago, donde los precios han caído un 45.6% en la última década.
Sin embargo, a pesar de estas cifras alentadoras, existen retos estructurales que no pueden pasarse por alto. La concentración de mercado, representada mayormente por Telcel, que posee el 54.8% de las líneas móviles al primer trimestre de 2025, es un obstáculo que podría frenar la sostenibilidad de los precios en el futuro.
México ha recorrido el camino de convertirse en un país con servicios móviles más asequibles, aunque esta asequibilidad todavía no garantiza el acceso universal ni la competencia efectiva. Por tanto, es crucial no solo mantener, sino fortalecer las medidas que fomenten un equilibrio entre operadores y generen incentivos para mejorar la disponibilidad y la calidad de los servicios.
Este es un momento clave para aprovechar la oportunidad de reformas sectoriales y dar un paso adelante en el ámbito de las telecomunicaciones. La historia reciente nos muestra que, aunque se ha avanzado, aún hay mucho por hacer para que la conectividad sea no solo accesible, sino también competitiva y de calidad para todos los mexicanos.
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