En 1997, Marina Abramović se convirtió en la primera mujer en recibir el premio León de Oro a la Mejor Artista en la Bienal de Venecia por su obra “Balkan Baroque”. En esta intensa performance, la artista pasó horas en un sótano oscuro, limpiando huesos de vaca ensangrentados, una respuesta visceral a la violencia en los Balcanes. Ahora, en un nuevo capítulo de su destacada trayectoria, Abramović vuelve a hacer historia al ser la primera artista femenina viva en tener una exhibición en solitario en las Gallerie dell’Accademia de Venecia.
La exhibición, titulada “Transforming Energy”, abre un espacio para la reflexión sobre el legado de Abramović y su deseo de transformar el panorama del arte contemporáneo. “Me siento como una bulldozer, una guerrera comunista que dice: ¡quiero este espacio!”, afirma la artista, quien busca equilibrar la narrativa en un ámbito que ha estado dominado por una perspectiva masculina. Sin embargo, ella se muestra “muy humilde” ante su impacto en la colección histórica de la Accademia, donde su fotografía de 1983 “Pietá (con Ulay)” se presenta junto a la obra maestra inacabada de Tiziano, también titulada “Pietá”.
Abramović comparte que la idea de “Transforming Energy” representa un hilo conductor en su trabajo que ha ido desarrollando a lo largo de décadas. Desde su histórica caminata por la Gran Muralla de China, ha buscado crear objetos transitorios que involucren activamente al público. En una exhibición reciente en el Museo de Arte Moderno de Shanghái, llevó esta interacción a un nuevo nivel con obras que permitieron a los asistentes participar y obtener energía de los materiales utilizados.
Entre los objetos interactivos presentes en Venecia están las camas de piedra y estructuras embebidas con cristales, diseñadas para que los visitantes se relacionen físicamente con ellas. “Las tres posiciones corporales que me interesan —estando acostado, sentado y de pie— están todas incluidas aquí para esta transmisión de energía”, detalla Abramović.
Otra de sus obras invita a los espectadores a contemplar paneles de colores durante una hora cada uno, creando un espacio de meditación y reflexión. Un homenaje a John Cage se manifiesta en la presencia de una fila de metrónomos, cada uno de los cuales se mueve una vez cada 14 segundos. “Tú me das tu tiempo, yo te doy experiencia”, explica la artista, estableciendo una relación simbiótica con el público.
La exhibición tiene lugares restringidos: no se permiten teléfonos dentro, y se ofrecen auriculares para bloquear el ruido ambiental. Abramović espera que los visitantes dediquen al menos tres horas a esta experiencia, y está convencida de que una nueva generación anhela algo más que observar pasivamente. “El público está absolutamente cansado de solo mirar; quieren participar, vivir la experiencia de una manera mucho más directa”, dice, destacando la relevancia de “Transforming Energy” como un legado personal.
Con su enfoque innovador y su compromiso con la participación del espectador, Abramović continúa desafiando las convenciones del arte, invitando a todos a formar parte de su visión transformadora en la Gallerie dell’Accademia desde el 6 de mayo hasta el 19 de octubre.
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