En un contexto donde la tecnología avanza vertiginosamente, surgen preocupaciones sobre la forma en que estas innovaciones afectan a la sociedad, especialmente en lo que respecta a la violencia de género. Laura Bates, destacada feminista y activista, ha dedicado su vida a documentar y combatir el sexismo y la misoginia a nivel global. Tras observar la inquietante preocupación de las adolescentes a las que cuidaba como niñera en el Reino Unido, Bates fundó en 2012 el Everyday Sexism Project, un sitio web que se transforma en un archivo vital de experiencias de sexismo cotidiano, desde la invisibilidad laboral hasta comentarios inapropiados sobre la vestimenta de mujeres en entornos profesionales.
Desde su creación, el aumento del acoso sexual ha encontrado nuevos espacios en el mundo digital. Bates misma se ha convertido en víctima del fenómeno del “deepfake”, lo que la llevó a escribir su más reciente obra, publicada el 9 de septiembre de 2025, que indaga en cómo la inteligencia artificial (IA) y las tecnologías emergentes están reinventando la misoginia. En ella, advierte que el acceso fácil y económico a herramientas de IA puede facilitar la creación de contenido abusivo, permitiendo que cualquier persona con acceso a internet genere imágenes pornográficas ultra-realistas de mujeres a partir de imágenes públicas.
A través de su investigación, Bates ha dialogado con creadores tecnológicos y mujeres que han sufrido el impacto de la tecnología de deepfake, revelando que, si estas herramientas no son reguladas de manera efectiva, la IA puede convertirse en una nueva frontera para la opresión femenina. Ella subraya que el comportamiento abusivo, que tradicionalmente ha sido perpetrado por individuos cercanos a las víctimas, ahora se ve amplificado por la facilidad que ofrece la tecnología.
Adicionalmente, Bates menciona que los hombres en posiciones de poder dentro de las industrias tecnológicas comparten sus inquietudes sobre la seguridad y el tratamiento de este problema. Pone como ejemplo a Jan Leike, quien dejó OpenAI debido a la prioridad que la compañía daba a los productos por sobre la seguridad. Esta situación plantea un interrogante crucial: ¿estamos listos para escuchar estas advertencias?
Bates también destaca cómo las “novias virtuales” y los asistentes de IA pueden inculcar actitudes misóginas en los jóvenes, revelando un costo medioambiental que afecta desproporcionadamente a las mujeres. Sostiene que es un patrón recurrente en la historia que nuevos desarrollos tecnológicos se utilicen rápidamente para perpetuar el abuso y la discriminación de género, intensificándose conforme se adapta a los viejos sesgos de sus creadores.
La conversación en torno a estos temas se vuelve cada vez más urgente, ya que la tecnología continúa evolucionando. La obra de Bates no solo ilumina estos problemas, sino que también invita a una reflexión crítica sobre el papel que juega la tecnología en nuestra vida cotidiana y las dinámicas de género en la sociedad contemporánea.
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