Un icónico símbolo de Roma, la célebre escultura de un elefante obra del maestro barroco Gian Lorenzo Bernini, ha sufrido daños recientemente en la Piazza della Minerva. Concretamente, se ha perdido un fragmento de cuatro pulgadas del extremo de uno de sus colmillos, el cual fue encontrado en el suelo. Este desafortunado incidente se dio a conocer el pasado lunes, tras ser descubierto por las autoridades locales durante el fin de semana.
Este no es el primer episodio de daño sufrida por la escultura. En el 2016, un vandálico ataque resultó en la rotura de la misma punta del colmillo, que posteriormente fue restaurada. La reciente formación de este daño se produce en un contexto de inusuales precipitaciones en la capital italiana, lo que ha llevado a la policía a investigar si el incidente fue casual o intencional. Se están revisando las grabaciones de las cámaras de seguridad en un intento de esclarecer la situación.
Alessandro Giuli, el ministro de cultura de Italia, expresó su inconformidad ante este nuevo deterioro del patrimonio artístico del país. En sus declaraciones, lo calificó como un “acto absurdo de barbarie”, dejando clara la urgencia de proteger la herencia cultural.
La escultura, fabricada por el artista Ercole Ferrata en 1667, fue realizada a partir de los diseños de Bernini, quien había sido encargado por el Papa Alejandro VII. Sobre el dorso del elefante descansa un obelisco egipcio de granito rojo, que se alza a 18 pies de altura y fue recuperado por frailes dominicos en 1665. En un giro reciente, la policía aclaró que el fragmento roto no era parte original de la escultura, sino que había sido añadido durante trabajos de restauración en 1977.
Gian Lorenzo Bernini, una figura central del movimiento barroco, es también responsable de algunas de las maravillas más reconocibles de Roma, como el baldacchino de 94 pies de altura de la Basílica de San Pedro y la famosa obra “La Éxtasis de Santa Teresa” en la iglesia de Santa María de la Victoria. Hermosa representación del vínculo entre la religión y la forma artística, su trabajo ha definido la ciudad y ha contribuido a su renacimiento cultural.
El impacto de Bernini y su relación con el Papa Alejandro VII no sólo transformó el paisaje urbano de Roma, sino que revitalizó una ciudad que había perdido relevancia en el contexto europeo. Esta colaboración es objeto de análisis en el libro titulado “El Artista y la Ciudad Eterna”, donde se explora cómo su legado sigue influyendo en la percepción de la ciudad actual.
A medida que se llevan a cabo investigaciones sobre el último daño a la escultura, el interés por la protección de las obras de arte y patrimonio cultural italiano se intensifica, recordándonos la responsabilidad colectiva de cuidar y preservar la riqueza cultural que define a esta histórica nación.
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