En el contexto de la Venice Biennale 2026, el Pabellón de Ucrania se erige como un espacio de reflexión crítica sobre la falta de garantías de seguridad prometidas por la comunidad internacional. El anuncio realizado el 5 de febrero en Kyiv sentencia que la obra central, un inquietante símbolo del conflicto actual, se titula “Garantías de Seguridad”. Este nombre remite directamente al Memorando de Budapest de 1994, un pacto en el que Ucrania renunció a su arsenal nuclear bajo la promesa de protección por parte de potencias como el Reino Unido, Estados Unidos y Rusia. Zhanna Kadyrova, la artista que representa al país en la Biennale, enfatiza la fragilidad de estos acuerdos: “Treinta años después, estas garantías existieron únicamente en papel”.
La obra destacada, la escultura de concreto “Ciervo Origami”, anteriormente instalada en 2019 en un parque de Pokrovsk, fue desmantelada y trasladada conforme la línea del frente se acercaba en 2024. En Venecia, el “Ciervo Origami” se exhibirá suspendido de una grúa en un camión sobre el embarcadero de la laguna, en un gesto que simboliza la incertidumbre que hoy permea la vida de los ucranianos y evoca las experiencias de desplazamiento forzado. Un comunicado del proyecto describe esta transición: “El ciervo fue forzado a abandonar su pedestal y ahora vaga por el mundo”.
Además de la escultura, el Pabellón incluirá materiales de archivo relacionados con el Memorando de Budapest y una instalación de video que documentará el viaje del “Ciervo Origami” a través de varias ciudades europeas como Varsovia, Viena, Praga, Berlín, Bruselas y París antes de su llegada a Venecia. La base original de la escultura fue construida a partir de un avión de la era soviética, destinado al transporte de armas nucleares, que Kadyrova y un equipo de trabajo desplazaron a medida que la situación en el Donetsk se tornaba más peligrosa, renunciando a su pedestal militar para convertirse en una intensa manifestación artística.
Kadyrova describe la guerra como “un agujero negro”, subrayando la insuficiencia del apoyo internacional. “No es solo un horror en el frente, sino también en las ciudades”, sostiene, denunciando la capacidad de Rusia para llevar a cabo propaganda y generar desinformación. En este marco, el comisionado del Pabellón Ucraniano, Tetyana Berezhna, resalta la importancia de cuestionar la vigencia de estas garantías de seguridad en un espacio internacional como la Biennale. “Ucrania asume el rol de señalar que estas garantías no funcionan; el mundo debe revisarlas”, concluye.
Con esta presentación, Ucrania no solo busca visibilizar su dolor y la lucha por la verdad en medio del caos, sino también exhortar a una reevaluación de los compromisos internacionales que promete un futuro más seguro.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


