España ha desplegado tropas de fuerzas especiales y vehículos blindados RG-31 en Yibuti como plan de contingencia para evacuar a sus ciudadanos atrapados en Jartum. Los enfrentamientos entre el ejército sudanés y los paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) han creado una situación inestable y volátil, lo que ha llevado a España a tomar medidas rápidas para estar preparada ante cualquier posible escenario. Yibuti, situada a unos 1.300 kilómetros de Jartum, se ha convertido en el principal centro logístico de países como Francia, Estados Unidos, Alemania, Japón y Reino Unido, que también están a la espera de evacuar a sus nacionales.
Todos los países implicados han establecido una célula de coordinación sobre el terreno para garantizar una comunicación adecuada, y todos los cuarteles generales militares están en contacto para preparar la evacuación. El Pentágono estadounidense ha descartado una entrada forzosa, y están a la espera de que la tregua de tres días anunciada se consolide o se acuerde un nuevo alto el fuego verificado sobre el terreno, lo que aún no ha sucedido.
La situación se ha complicado porque el aeropuerto internacional de Jartum está fuera de servicio, y el ejército sudanés ha reconocido que no controla el aeródromo. Por lo tanto, la única alternativa es una base militar situada a unos 20 kilómetros de la capital, que habrá que proteger con apoyo armado. La otra opción es un peligroso viaje de más de 800 kilómetros por carretera hasta Port Sudan, en el Mar Rojo, que ha sido utilizado por Arabia Saudí y otros países árabes para evacuar a sus nacionales.
España ha enviado cuatro aviones militares a Yibuti, y estaba previsto enviar otros dos el sábado para prepararse ante cualquier eventualidad. Un Airbus 330 y uno de los cinco aviones de transporte militar A400M permanecerán en la zona. El objetivo es evacuar a 60 españoles y 20 ciudadanos de otros países, entre ellos Polonia, México y Brasil, que han solicitado el apoyo de España. Debido a los continuos combates, la mitad de los 30 españoles no han podido llegar a la Embajada de España y a la residencia del embajador, donde se están reagrupando para facilitar su evacuación.
Exteriores pretende repatriar al personal de la embajada, incluidos dos diplomáticos y los policías que los protegen. El embajador español, Antonio Isidro González Afonso, será el último en salir, ya que estuvo en Afganistán. Está en marcha una operación compleja y difícil, que se ejecutará una vez acordado un alto el fuego efectivo.
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