En las bulliciosas calles de Manhattan, si se les pregunta a los transeúntes sobre las mejores marcas de relojes del mundo, es probable que los nombres que surjan sean los mismos de siempre: Rolex, Omega, TAG Heuer y Breitling. Para aquellos con conocimientos más profundos, Patek Philippe también podría mencionarse. Sin embargo, el vasto mundo de la relojería alberga numerosas marcas con historias ricas y contribuciones significativas, que, por diversas razones, a menudo quedan fuera de este selecto grupo. Un ejemplo notable es Girard-Perregaux.
Fundada a finales del siglo XVIII, Girard-Perregaux se erige como una de las casas de relojería en funcionamiento continuo más antiguas del mundo. Es reconocida por su icónico diseño de “tourbillon con tres puentes de oro”, que le valió una medalla de oro en la Exposición Universal de París en 1889. Además, la marca fue pionera en lanzar uno de los primeros relojes de pulsera de alta frecuencia con una oscilación de 5 Hz, así como el afamado Laureato, un reloj deportivo de lujo que, aunque a menudo se compara con modelos de su época, como el Royal Oak de Audemars Piguet y el Nautilus de Patek Philippe, realmente fue un precursor de su tiempo. El Laureato incorporó el calibre 705, un movimiento de cuarzo cronómetro certificado con una frecuencia operativa de 32,768 Hz, que se convertiría en el estándar dorado para este tipo de mecanismos.
A medida que la historia de la marca se desarrolla, ambos diseños, el de las “Tres Puentes de Oro” y el Laureato, siguen siendo destacados en el catálogo actual de Girard-Perregaux. La empresa ha experimentado altibajos en las últimas décadas. En 1988, se estableció el Sowind Group para gestionar tanto a Girard-Perregaux como a Ulysse Nardin. Con el tiempo, en 2011, el grupo Kering adquirió la mayoría de las acciones de Sowind, lo que resultó en una contracción severa de los ingresos. Finalmente, en 2022, Kering vendió su participación en el grupo en un acuerdo de compra por parte de la dirección.
Sin embargo, el panorama parece haber cambiado para mejor. En los últimos seis meses, Girard-Perregaux ha presentado dos nuevos movimientos in-house: el calibres GP4800, un movimiento automático equipado con un regulador de inercia variable y un escape de silicio, y el GP9620, un movimiento automático esqueleto que cuenta con un micro-rotor y tourbillon, además del aclamado diseño de “Tres Puentes de Oro”. Pero no se detuvo ahí; en una semana reciente, la marca introdujo el GP9530, un complicado movimiento automático repetidor de minutos con un tourbillon, que contiene 475 componentes. Este innovador mecanismo se exhibe en el resplandeciente reloj de 46 mm, el Minute Repeater Flying Bridges, que reflexiona sobre el notable savoir-faire de Girard-Perregaux.
Este relato sobre Girard-Perregaux no solo pone de relieve su rica herencia, sino también su capacidad para adaptarse y crecer en un sector competitivo, reafirmando su lugar en la historia relojera contemporánea.
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