Desde principios de este año, RIA-Novosti ha publicado aproximadamente una historia semanal sobre UVB-76, sugiriendo que sus mensajes codificados tienen relación con los ataques a Irán, la guerra en Ucrania y las negociaciones con Trump. Por su parte, RT, que en un principio desestimó la idea de que UVB-76 formara parte de la disuasión nuclear de Moscú, ha comenzado a compartir regularmente sus emisiones en X. En abril, el medio anunció que la estación frecuentemente transmite “alertas codificadas antes de eventos importantes”, sobre todo en relación a las comunicaciones entre Trump y Putin, y sugiere que funciona como un “sistema de seguridad nuclear”.
La conversación sobre esta estación ha crecido en Telegram, la aplicación de mensajería popular en Rusia. Algunos canales han afirmado que UVB-76 se activa “durante períodos de escalada” de la actividad militar y que actúa como una especie de “oráculo”, enviando mensajes codificados “antes de eventos globales.” Algunos de estos canales, que cuentan con millones de suscriptores, están vinculados al Ministerio de Defensa ruso.
“En tiempos de tensión entre Rusia y Occidente”, menciona Goldmanis, “artículos como estos son ideales para fomentar la tensión y el miedo”. Existe cierta ironía en el hecho de que los rusos parecen autoespantarse con relatos de su propia red de comunicaciones militares, pero esto también refleja un miedo más profundo en Rusia: “temor a perder la guerra, a un colapso del estado, a una acción nuclear occidental, y a su propio gobierno y ejército”.
Este juego de sombras nacional también ha captado la atención internacional. El tabloide británico The Sun proclamó que la “estación de radio del juicio final” de Rusia había transmitido su “código críptico de ‘nuke’”. En Bélgica, Het Laatste Nieuws informó que los mensajes de radio habían causado “una alerta incrementada entre los analistas militares a nivel mundial”. La publicación serbia Politika publicó un extenso artículo que afirmaba que UVB-76 “infundió miedo en los corazones de los generales de la OTAN y el Pentágono,” quienes se han mostrado impotentes para descifrar su código.
A medida que aumentaba el interés público, la agencia reguladora de comunicaciones de Moscú, Roskomnadzor, comentó sobre UVB-76 por primera vez. Un portavoz de la agencia indicó de manera poco reveladora que la información sobre la frecuencia y su propósito “no está disponible públicamente”.
El 23 de mayo, UVB-76 continuó transmitiendo mensajes, incluyendo un código que se traduce como “ausencia de malicia” y “oink”, seguido de una serie de números. Este último mensaje captó la atención de Dmitry Medvedev, quien ha sido tanto presidente como primer ministro de Rusia, y actualmente ocupa un puesto clave en el Consejo de Seguridad de Rusia. Analistas del Instituto para el Estudio de la Guerra sostienen que Medvedev es frecuentemente utilizado por el Kremlin para introducir retórica inflamatoria, a menudo ligada a amenazas nucleares, en el espacio informativo para sembrar miedo entre los tomadores de decisiones occidentales y desincentivar futuras ayudas militares a Ucrania.
“Radio del Juicio Final: La ‘falta de malicia’ de mayo ha sido reemplazada por un feroz ‘oink’,” escribió Medvedev en su canal de Telegram. En su comentario, planteó insultos temáticos hacia los ucranianos y sus aliados europeos, refiriéndose a ellos como “cerdos”, “anas” y “jabalíes”. Concluyó su post: “Contraseña: ‘БЕЗЗЛОБИЕ.’ Respuesta: ‘ХРЮКОСТЯГ,’” los dos códigos transmitidos por UVB-76.
Este renovado interés de Rusia por UVB-76 se produce en un contexto en el que el país busca intensificar el miedo a un apocalipsis nuclear. Moscú parece recurrir a la narrativa de un dispositivo del Juicio Final de la Guerra Fría, que se popularizó en películas como Fail Safe y Dr. Strangelove, donde se sugiere que Moscú había desarrollado la capacidad de lanzar sus misiles balísticos incluso si toda la dirección del Partido Comunista hubiese desaparecido. Tal acción podría efectivamente llevar al fin de la vida en la Tierra.
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