La lucha contra el crimen organizado en México ha dado un nuevo paso significativo tras el reciente anuncio de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), organismo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), que informó sobre el bloqueo de cuentas de siete individuos asociados con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Esta acción es el resultado de una colaboración entre las autoridades mexicanas y el gobierno de Estados Unidos.
En un esfuerzo coordinado, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro estadounidense designó a 24 sujetos, incluyendo cinco personas físicas y diecinueve entidades, por su supuesta implicación en actividades fraudulentas bajo el esquema de “tiempos compartidos”, además de sus conexiones con el CJNG. La SHCP ha añadido a su lista de personas bloqueadas a siete sujetos adicionales, destacando la naturaleza integral de la investigación que ha sido liderada por Édgar Amador Zamora.
Entre las entidades implicadas se encuentra Kovay Gardens, un complejo turístico de tiempo compartido en México, cuya ubicación cercana a Puerto Vallarta hace evidente la influencia del CJNG en la región. Según la OFAC, este cártel es reconocido por su violencia extrema y ha ampliado su repertorio de fuentes de ingresos ilegales más allá del narcotráfico, incluyendo el fraude relacionado con tiempos compartidos y el robo de combustible.
Scott Bessent, secretario del Tesoro, subrayó que el CJNG victimiza a ciudadanos estadounidenses de manera continua, enfocándose particularmente en el fraude de tiempos compartidos, que ha afectado a adultos mayores durante décadas.
La OFAC detalló que estas estafas son orquestadas en Puerto Vallarta desde 2012, donde el CJNG ha tomado control de los engaños a propietarios estadounidenses de tiempos compartidos. Desde sus centros de atención telefónica, donde hay operadores angloparlantes, contactan a las víctimas utilizando información obtenida de cómplices dentro de los complejos turísticos. Así, se comunican con propietarios mediante llamadas o correos electrónicos, presentándose como corredores que buscan engañarlos.
Este escenario es alarmante, ya que las estafas pueden resultar en pérdidas significativas para las víctimas, quienes arriesgan sus ahorros de toda la vida. La interacción entre el mundo del crimen organizado y el sector turístico pone de manifiesto la complejidad del problema y la necesidad urgente de medidas preventivas. Las acciones recientes son, sin duda, un paso hacia la desarticulación de este entramado delictivo, pero el camino hacia la justicia parece aún largo y complicado.
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