Estados Unidos ha hecho un llamado a Etiopía y Eritrea para que contengan la escalada de tensiones en la región y retomen el diálogo, justo cuando las fuerzas federales de Etiopía avanzan hacia Mekele, la capital de Tigré. Este pronunciamiento se produce en un contexto de inquietud regional, en el cual líderes de Egipto, Eritrea, Somalia y Sudán se preparan para llevar a cabo una cumbre en Alamein.
El Departamento de Estado de EE. UU. ha enfatizado que “el Cuerno de África no puede soportar otro conflicto militar y otra crisis humanitaria”. Washington advirtió que el aumento de las tensiones fronterizas entre Etiopía y Eritrea podría tener repercusiones en toda la región. Esta administración ha instado a ambas naciones a respetar la soberanía e integridad territorial de sus vecinos, ejerciendo “la máxima contención” y volviendo al diálogo.
Tommy Pigott, vocero del Departamento de Estado, ha vinculado este llamado con el marco de paz firmado entre Addis Abeba y Asmara en 2018. La presión diplomática llega en un momento en que las tropas federales y sus aliados han entrado en Mekele, con informes de que las fuerzas progubernamentales han recuperado el aeropuerto Alula Aba Nega, ubicado a escasos 10 kilómetros del centro de la ciudad.
La situación se agrava por el reciente éxodo de líderes y combatientes del Frente de Liberación del Pueblo de Tigré (TPLF), quienes han abandonado la capital en vehículos, generando preocupación entre los habitantes sobre la seguridad.
Los combates entre el gobierno federal y una alianza opositora encabezada por el TPLF se reanudaron el 23 de septiembre, rompiendo la relativa calma que siguió al acuerdo de Pretoria de 2022, que había puesto fin a dos años de guerra. Sin embargo, diversas cláusulas de dicho acuerdo no se implementaron, lo que ha contribuido a la creciente inestabilidad en la región.
Etiopía ha acusado al gobierno eritreo de respaldar al TPLF, lo que llevó al cierre de su embajada en Asmara y a la expulsión de diez diplomáticos eritreos. Eritrea, por su parte, ha negado estas acusaciones y ha cortado relaciones diplomáticas con Addis Abeba.
En Alamein, el presidente egipcio, Abdel Fattah al Sisi, se reunirá con sus homólogos eritreo, somalí y sudanés para discutir asuntos de interés regional. Esta cumbre adquiere relevancia en el contexto de las tensiones existentes, donde el jefe de las Fuerzas de Defensa Populares de Uganda, Muhoozi Kainerugaba, ha ofrecido apoyo militar a Etiopía, condicionado a una solicitud formal del gobierno etíope.
Kainerugaba expresó su determinación de respaldar a “nuestros hermanos etíopes” en este conflicto, manteniendo no obstante que cualquier despliegue militar de Uganda depende de un requerimiento específico de Addis Abeba. Hasta el momento, no se ha reportado una solicitud oficial en este sentido.
Amnistía Internacional también ha hecho un llamado a la Unión Africana para convocar una reunión de emergencia ante el peligro de nuevas hostilidades que han surgido en el norte de Etiopía. La organización ha señalado que el acuerdo de cese de hostilidades firmado en Pretoria ha “colapsado”, enfatizando la necesidad de que el Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana active sus mecanismos de respuesta antes de que se produzcan atrocidades masivas o un aumento en las víctimas civiles.
Con la situación aún en evolución, los días que vienen serán críticos para la estabilidad en Etiopía y sus alrededores.
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