La atención médica remota a través de tecnologías de la información y la comunicación –o lo que llamamos telemedicina–. Ya era una alternativa antes de la pandemia de COVID-19, pero en el último año se convirtió en la única vía confiable.
La telemedicina se vio obligada a crecer para atender el ‘boom’ en la demanda. De hecho, se proyecta que la industria pase de un valor de casi 80 mil millones de dólares (mdd) en 2020 a 396 mil mdd en 2027, de acuerdo con Fortune Business Insights. Este crecimiento ha propiciado el desarrollo de nuevas soluciones, pero la adopción sigue siendo un reto en muchos lugares como México. En donde el camino de adaptación aún es largo.
En muchos casos, los desafíos tienen que ver con el enfoque; no se trata solo de incorporar herramientas tecnológicas que ayuden a brindar y mejorar la atención médica a distancia. Este es uno de los puntos que destaca el reporte “Humanizing Healthcare” (‘Humanizando el cuidado de la salud’), elaborado por frog, firma líder en diseño, innovación y estrategia.
“Los servicios de salud que encuentren un equilibrio entre ofrecer la comodidad de lo digital con el toque humano reconfortante y tranquilizador de la atención en persona, estarán mejor posicionados para un futuro post-COVID”, asegura el autor del reporte, Octavio Egea, director ejecutivo de Estrategia en frog.
En este sentido, la misma firma desarrolló una herramienta llamada Telehealth Toolbox, la cual se centra en una serie concreta de recomendaciones y herramientas que las doctoras y doctores pueden poner de inmediato en acción en tres simples pasos: preparar una práctica para telesalud, preparar a los pacientes y brindar atención remota.


