El reciente documento que se ha dado a conocer ofrece un compendio del pontificado de Jorge Mario Bergoglio, conocido como Papa Francisco, quien marcó un periodo significativo en la historia de la Iglesia católica. Este resumen fue introducido en un tubo y colocado en su féretro durante el rito de cierre en la basílica de San Pedro, elevando el tributo a un líder más que influyente.
El 21 de abril de 2025, en el contexto del Año Santo y durante la luz de la Pascua, Francisco dejó este mundo para reunirse con el Padre, dejando una huella indeleble en el corazón de la Iglesia y en la humanidad. Durante su vida, fue un faro de esperanza y un guía incansable, especialmente para los más necesitados, siempre dispuesto a ser un pastor cercano.
Nacido el 17 de diciembre de 1936 en Buenos Aires, en el seno de una familia de emigrantes italianos, Francisco se formó como técnico químico antes de decidir seguir el camino del sacerdocio y unirse a la Compañía de Jesús. Su carrera eclesiástica comenzó después de ser ordenado sacerdote en 1969, y a lo largo de su trayectoria ocupó varios cargos importantes en la archidiócesis de Buenos Aires.
Su elección como 266º Papa el 13 de marzo de 2013 fue un momento histórico. Francisco eligió su nombre en honor a San Francisco de Asís, resaltando su compromiso con los pobres y su deseo de enfocar su apostolado en los menos favorecidos. Desde su primera aparición como Papa, hizo un llamado a la fraternidad y a la unión entre la Iglesia y el pueblo.
El pontífice no solo se centró en la comunidad católica, sino que también promovió el diálogo interreligioso. Su disposición para colaborar con otras religiones y su llamado a la paz fueron evidentes en diversos encuentros y documentos, como el “Documento sobre la Fraternidad Humana” firmado en 2019. Durante su ministerio, impulsó iniciativas para apoyar a los ancianos, los niños y todos aquellos que se encuentran en situación de vulnerabilidad.
Francisco fue un Papa austero, que vivió en un apartamento en lugar de en el Palacio Apostólico, prefiriendo el contacto directo con la gente. Su dedicación no se limitó a la Iglesia católica, sino que se extendió a los problemas globales, siendo un firme defensor de la paz en medio de conflictos como el de Ucrania y el llamado a un alto el fuego en Gaza.
A lo largo de su papado, su magisterio se vio reflejado en numerosos documentos, destacando encíclicas como “Laudato si'” sobre la ecología y la responsabilidad social, y “Fratelli tutti” abogando por la fraternidad humana. Su enfoque innovador incluyó la creación de nuevas estructuras en la Iglesia, como secretariados y dicasterios, que respondían a los desafíos contemporáneos.
A lo largo de los años de su ministerio, la figura de Francisco se consolidó como un símbolo de humanidad y compasión, siempre en busca de un mundo más justo y solidario. Su legado es uno de dedicación inquebrantable al Evangelio y un llamado constante a la acción en favor de los más necesitados. El camino de Francisco, como pastor y líder, dejános una admirable enseñanza sobre la vida y el liderazgo en el contexto de la fe. Su partida, a los 88 años, marca el fin de una era, pero su influjo perdurará en las enseñanzas y corazones de aquellos que abrazaron su mensaje.
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