El próximo sábado 15 de agosto, el mundo del automovilismo y las subastas de lujo se preparan para un evento sin precedentes. La casa RM Sotheby’s pondrá a la venta un ejemplar exclusivo: el McLaren F1 GTR, chasis 10R, conocido como “The Pop Art F1”. Este icónico automóvil, que capturó la atención de coleccionistas y entusiastas, se espera que alcance un valor estimado superior a los 30 millones de euros, una cifra que podría romper todos los récords establecidos para vehículos de este calibre.
Construido en diciembre de 1995, el McLaren F1 GTR 10R destaca no solo por su impresionante diseño en tonos escarlata y amarillo, evocando una estética pop de los años noventa, sino también por su estatus como uno de los dos únicos prototipos de cola corta que McLaren retuvo para sí. Este exclusivo modelo fue el primero de nueve ejemplares fabricados bajo la especificación de 1996, considerada la más rápida y codiciada de todas las variantes GTR.
Para entender la magnitud de este automóvil, es esencial retroceder a 1995, año en que el McLaren F1 de calle fue aclamado como una maravilla de la ingeniería. Sin embargo, fue su versión de competición, el F1 GTR, la que catapultó a la marca al estrellato tras su victoria en las 24 Horas de Le Mans en su debut, un logro que sorprendió incluso a sus propios ingenieros. Gordon Murray, el creador del proyecto, recordaba que esa victoria demandó tanto esfuerzo como conseguir dos títulos consecutivos en Fórmula 1.
El chasis 10R fue concebido inicialmente como un banco de pruebas, utilizado por pilotos de McLaren en el circuito de Magny-Cours antes de ser matriculado para uso en carretera en 1999. Su primer propietario fue Nick Mason, el icónico batería de Pink Floyd, quien ampliaba su colección de coches de lujo y deportivos. Mason mantuvo el McLaren en perfectas condiciones durante 25 años, asegurándose de que todo el mantenimiento se realizara con la más alta calidad.
El mantenimiento del 10R estuvo siempre en manos de expertos reconocidos, incluyendo a Paul Lanzante, quien fue responsable de preparar el vehículo desde sus primeros días. Esta atención al detalle se evidencia en la gestión de Mason, que empleó una política de “chequera abierta” cada vez que el coche requería atención, garantizando que permaneciera en óptimas condiciones.
La vida pública del automóvil ha estado marcada por su aparición en eventos internacionales, como el Rétromobile de París y el Festival de Velocidad de Goodwood. A pesar de algunos contratiempos, incluido un accidente que requirió restauraciones completas, el coche ha mantenido su reputación como una de las joyas de la automovilística.
Por último, la subasta en Monterey se perfila como un evento histórico, no solo por el valor esperado del chasis 10R, que podría superar el récord actual de 21,9 millones de euros por un McLaren F1, sino porque representa la culminación de una era dorada en la producción de coches de alto rendimiento.
Ciertamente, ya hay coleccionistas multimillonarios dispuestos a hacer historia en el mundo de las subastas cuando el Martillo caiga el próximo 15 de agosto.
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