En el Museo Nacional de Antropología e Historia, la presidenta Claudia Sheinbaum y su gabinete se reunieron para rendir cuentas sobre el Plan México, un año después de su lanzamiento. En este encuentro, se presentó una serie de compromisos y medidas concretas para atraer la inversión privada en el país. La principal novedad es que ahora existen decretos firmados que respaldan estos esfuerzos.
Claudia Sheinbaum compartió cifras significativas. El tipo de cambio se sitúa en 17.52 pesos por dólar, con una desocupación de apenas 2.4%. Se reporta un crecimiento del consumo interno del 2.1%. Las exportaciones alcanzan los 175,586 millones de dólares, con un impresionante incremento anual del 17.9%. Sin embargo, este aumento también se ve influenciado por la depreciación del peso y el apuro en los embarques antes de la implementación de aranceles por parte de Estados Unidos. Aunque la inflación se reporta en 4.53%, la inflación subyacente es aún más alta. Otros aspectos, como los subsidios fiscales al IEPS que mantienen el precio de la gasolina, así como la alarmante situación del empleo en el sector informal, no fueron mencionados. A pesar de esto, las condiciones son más optimistas de lo que muchos anticipaban.
Los decretos anunciados son un punto crucial. Se establecerá una ventanilla única que simplifica 132 trámites relacionados con la economía, el SAT y las aduanas. Los proyectos estratégicos que impliquen más de 2,000 millones de pesos contarán con autorizaciones en menos de 30 días, mientras que el resto debe resolverse en un máximo de 90 días bajo reglas de afirmativa ficta. Además, la Cofepris ha reducido sus trámites de 340 a 125 y ha ajustado los requisitos y tiempos de resolución. En el sector energético, se han aprobado 5,000 megawatts de energía privada renovable, y se planea un paquete de apoyo específico para micro, pequeñas y medianas empresas.
Sin embargo, el escepticismo persiste. La afirmativa ficta, aunque existente en teoría, ha sido vulnerada en la práctica. Las metas de empleo en la obra pública, tradicionalmente sobreestimadas, generan dudas, especialmente cuando los contratos se concentran en pocas empresas. La historia de simplificaciones que no han impactado realmente en la experiencia del inversionista es recordada con cautela.
El objetivo del Plan México es alcanzar 5.6 billones de pesos en inversión pública y mixta, es decir, un promedio de 1.12 billones de pesos anuales. Este año se han comprometido 722,000 millones de pesos, lo que equivale al 2% del PIB. Sin embargo, la implementación ha comenzado de manera modesta, aquejada por la incertidumbre global y los aranceles estadounidenses. La verdadera prueba se presentará en el tercer trimestre, cuando comiencen a vencer las primeras autorizaciones de 90 días.
El camino está trazado, y aunque persisten los desafíos, las decisiones tomadas hasta ahora son un paso hacia el futuro deseado para la inversión en México.
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