Un trágico incidente sacudió la provincia tailandesa de Nonthaburi, al norte de Bangkok, el pasado viernes 6 de agosto de 2026. Un ataque armado en la escuela Debsirin Nonthaburi dejó un saldo devastador: un profesor fallecido y cuatro heridos, entre ellos tres estudiantes. La violencia se intensificó cuando el presunto autor de los disparos, un estudiante de la misma institución, se quitó la vida tras el ataque, de acuerdo con la información proporcionada por las autoridades locales.
El teniente coronel Dechrapee Kongdee, comandante de la policía provincial, confirmó la tragedia a través de un comunicado. Este evento, que se produjo en el distrito de Bang Kruai, resuena en un contexto de creciente preocupación por la seguridad en las escuelas tailandesas. En este caso, la alarma se encendió cuando un estudiante de 18 años describió al medio de comunicación Reuters la secuencia de los disparos: “Había muchos disparos: bang bang bang. Luego se hizo el silencio. Luego volvió a empezar”.
La escena fue desgarradora. Fotografías capturadas por los servicios de emergencia mostraron a decenas de alumnos evacuando el campus, mientras ambulancias atendían a los heridos. Un momento de caos y miedo que se suma a la larga lista de episodios violentos en centros educativos del país.
La escuela Debsirin Nonthaburi, que alberga a aproximadamente 3,100 estudiantes y 147 profesores, se encuentra en una zona donde la posesión de armas de fuego es alarmantemente alta. Según datos de 2017 del Small Arms Survey (SAS), Tailandia tiene más de 10.3 millones de armas en manos civiles, lo que equivale a 15 armas por cada 100 habitantes. Además, ocupa el segundo lugar en el sudeste asiático en homicidios relacionados con armas de fuego, justo detrás de Filipinas.
Este ataque es el último de una serie de incidentes trágicos en escuelas tailandesas. En febrero de este año, otro ataque mortal dejó un profesor muerto y un alumno herido en Hat Yai. La memoria de la masacre en una guardería de 2022, que culminó con la pérdida de 36 vidas, incluidos 24 niños, continúa fresca en la mente de la sociedad tailandesa.
La situación exige una profunda reflexión sobre la violencia en las escuelas y la necesidad de implementar medidas efectivas para garantizar la seguridad de los estudiantes en un contexto desafiante. La noticia sigue desarrollándose y las autoridades trabajan para entender las motivaciones detrás de este horrible acto, mientras la comunidad busca sanar tras este terrible acontecimiento.
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