El sacerdote Parlade es uno de los muchos evacuados de Sudán, donde su vida se vio amenazada por las bombas que estallaron en su lugar de culto. Una de ellas cayó en la sacristía, y enseguida decidieron recoger sus pertenencias y salir de allí. Aunque no sufrieron heridas físicas, su salud mental ha sido afectada por el traumático evento.
El padre Parlade y su comunidad religiosa tuvieron que huir de su hogar debido a la violencia en Sudán. Los rescatistas llegaron en un helicóptero y los llevaron a un campamento de refugiados cercano. Allí, están viviendo en condiciones precarias y luchando por sobrevivir. La mayoría de ellos han experimentado trauma y necesitan asistencia médica y psicológica.
El padre Parlade está agradecido por haber sobrevivido a la explosión, pero está preocupado por el futuro de su comunidad. Las bombas que han caído en su iglesia y su hogar son una muestra de la violencia y el conflicto que se vive en la región. Él espera que la situación cambie pronto para que su comunidad pueda volver a sus hogares y vivir en paz.
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