El 8 de mayo, la banca mexicana y el Gobierno Federal firmaron un acuerdo significativo con el objetivo de brindar acceso a financiamiento a un mayor número de micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes). A pesar de las buenas intenciones de esta iniciativa, faltan elementos clave para su implementación eficaz, como una estrategia clara que aborde las dificultades reales que enfrentan estas empresas en el acceso a recursos financieros.
Fátima Masse, cofundadora de Noubi Advisors, destaca que, aunque el convenio reconoce las barreras que enfrentan las mipymes, la ausencia de un plan específico es preocupante. Durante la firma del acuerdo, se estableció que serán las mesas de trabajo las encargadas de definir las acciones a seguir para eliminar las barreras estructurales, como la informalidad y la falta de educación financiera, que limitan el acceso al financiamiento.
Julio Carranza, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), subrayó que un reto crucial es la economía informal, que representa el 55% de la actividad económica en el país. Esta situación es alarmante, ya que se estima que el 63% de las mipymes, más de tres millones, operan fuera del ámbito formal, lo que las excluye del sistema financiero y las priva de la educación financiera necesaria para prosperar.
Este esfuerzo se alinea con el Plan México de la presidenta Claudia Sheinbaum, que busca que al menos el 30% de las mipymes en el país tenga acceso a crédito formal antes de 2030, promoviendo así su integración en las cadenas de producción.
Sin embargo, Masse advierte que muchas mipymes no están preparadas para vincularse con estas cadenas, además de tener dificultades para manejar los plazos de pago que pueden oscilar entre 30 y 90 días. Otro aspecto crítico es el exceso de trámites burocráticos, lo que contribuye a que muchas de estas empresas permanezcan en la informalidad. Recientemente, la Cámara de Diputados aprobó la Ley Nacional para Eliminar Trámites Burocráticos, que podría simplificar la apertura de negocios.
El proceso para solicitar un crédito también es un tema problemático: a menudo, resulta más complicado y largo en comparación con la obtención de financiamiento personal. Requiere un extenso papeleo que incluye verificar el historial crediticio de los socios, lo que desincentiva a muchas mipymes a buscar recursos.
Un aspecto fundamental que Masse resalta es la falta de conocimiento sobre las mipymes. La última Encuesta Nacional sobre Productividad y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (ENAPROCE) fue realizada en 2018, dejando un vacío de información sobre su evolución y necesidades actuales.
La situación actual plantea la necesidad de conocer mejor a estas empresas para realmente impulsar su crecimiento y vinculación con cadenas globales de producción. Los próximos avances de las mesas de trabajo serán cruciales para definir una estrategia efectiva que permita el acceso al crédito y que se diferencie de otras iniciativas pasadas que no lograron impactar efectivamente a este sector vital de la economía.
Es esencial estar atentos a cómo se desarrollará esta estrategia, proporcionando a las mipymes las herramientas necesarias para prosperar y contribuir de manera efectiva a la economía nacional.
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