Como si se tratara de un país en guerra. Así cuenta México los periodistas asesinados, nueve el año pasado y otros tres cuando apenas comienza a andar 2022. La insoportable cadencia de reporteros muertos llama de nuevo a la lucha en la calle y este martes, una concentración a las ocho de la tarde frente a la Secretaría de Gobernación, y otras en diferentes Estados, recordarán al Gobierno que la libertad informativa está gravemente amenazada en este país.
José Luis Gamboa fue apuñalado el 10 de enero en Veracruz; Margarito Martínez calló abatido a balazos siete días después en Tijuana; este domingo, también en Tijuana y también a tiros, fue asesinada Lourdes Maldonado, que tuvo ocasión de contar al presidente del Gobierno en una de las mañaneras que temía por su vida.
Silenciados o asesinados, así es la vida de muchos periodistas en México, siempre con el mismo patrón: suelen ser profesionales cuyas informaciones resultan incómodas al poder o al crimen organizado, que en ocasiones entremezclan sus intereses. Por si fuera poco, los últimos tres años de mandato de AMLO, las relaciones con los medios de comunicación han sido tensas.
Más información
Las concentraciones de este martes “son un llamado urgente a las instituciones y a la sociedad para que voltee los ojos a estos asesinatos, a esta realidad que se sucede desde 2000 en los Estados de la República, porque suelen ser los periodistas locales los que se enfrentan a sus verdugos: el propio Estado, poderosos empresarios, el narco.
Que la profesión periodística sea una de las más amenazadas no es casualidad. Ellos representan la libertad de expresión y lo que cuentan no interesa a muchos que sea contado. “Solo hay que fijarse en el modo de operar, casi siempre hay políticos detrás de estas muertes, y las últimas informaciones de estos reporteros eran incómodas, desvelaban datos o formas de actuar que no quieren que se cuenten”, afirma Mélendez.
A todo ello hay que sumar una impunidad que es común al 95% de los crímenes en México. Nunca pasa nada. “En el caso de Rubén Espinosa hemos visto como iban quitando a los funcionarios en la Fiscalía cuando avanzaba la investigación para dilatar el proceso, empezar desde cero. Son las clásicas prácticas dilatorias”, añade Meléndez, miembro de Periodistas Unidos.
Más información
Este martes, en Gobernación le pedirán a Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, que estos crímenes no queden impunes, que se investiguen, que se tenga en cuenta el derecho de la ciudadanía a estar informada. Que paren los asesinatos de periodistas. “Esperábamos y esperamos algo distinto de este Gobierno. Deben reforzar los mecanismos de protección y las fiscalías tienen que tomar cartas en el asunto. Lo que está sucediendo es terrible”, sigue Meléndez, uno de los organizadores de la concentración.
El presidente estrenó su espacio para comentar la prensa el 30 de junio pasado llamando a los reporteros “corruptos, rastreros e integristas”. En la sección Las mentiras de la semana, el mandatario comparó la tarea de algunos profesionales de la información con prácticas de tiempos de Hitler y Pinochet. Les acusó de “bajo nivel moral”. México, dijo, atraviesa “uno de los peores momentos del periodismo”. Es cierto, pero para los reporteros, que son asesinados en completa impunidad.
Las protestas de este martes exigirán a los gobiernos que critiquen menos y hagan más. Que no pongan a los periodistas en la diana y protejan sus vidas. 138 han muerto en las últimas tres décadas. Como si el país estuviera en guerra.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook y Twitter, o visitar nuestra pagina oficial.
La nota precedente contiene información del siguiente origen y de nuestra área de redacción.


