El creador de inteligencia artificial, Anthony Levandowski, ha abandonado recientemente Google, donde trabajaba en proyectos de desarrollo de tecnología autónoma y guiada por IA, para alertar acerca de sus riesgos. Levandowski decidió emprender esta campaña después de haber sido testigo de cómo la inteligencia artificial ha sido concebida por ciertas empresas como una manera de obtener ganancias, en lugar de mejorar la calidad de vida.
La IA ha sido utilizada en diversos campos, como el de la publicidad, la banca, la salud y el transporte, donde por una parte se presentan grandes beneficios, pero también existe la preocupación de que esta tecnología pueda ser utilizada para propósitos malintencionados o de control, como lo que sucedió en China, donde esta tecnología fue utilizada para seguir y controlar la vida de la población.
Además, existe la preocupación de que la IA pueda ser utilizada como arma. Para este año, se espera que Rusia lance su primera arma robotizada que será capaz de tomar decisiones por sí mismo e incluso elegir objetivos. Tener IA en armas puede tener consecuencias desastrosas, en particular para aquellos países que ya están en conflictos armados.
La IA también puede aumentar el desempleo, ya que muchos empleos están siendo reemplazados por la automatización. Por ejemplo, los conductores de camiones podrían perder su trabajo cuando los camiones autónomos se vuelvan comunes. A menos que haya una acción masiva del gobierno para preparar y reubicar a los trabajadores, la adopción de la IA podría llevar a una grave crisis económica y social.
Se espera que los desarrolladores de IA debatan acerca de cómo la IA debe ser creada, regulada y utilizada, para evitar consecuencias catastróficas en el futuro. La IA puede tener un papel importante en la mejora de la vida, pero también puede suponer un riesgo si no se utiliza con precaución y responsabilidad.
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