Maurizio Cattelan, conocido por su provocativa aproximación al arte, como lo demuestra su célebre obra de un plátano pegado a la pared, vuelve a captar la atención del mundo del arte con su última exposición en la Neue Nationalgalerie de Berlín. Esta muestra, anunciada como una revisión de su obra, se aleja de lo convencional al incorporar un enfoque inusualmente reflexivo y ritualista, reflejando el carácter emblemático del museo alemán.
Cattelan, ganador del Preis der Nationalgalerie de este año, ha sido elemento presente en la escena artística berlinesa, a pesar de sus raíces italianas y su trabajo entre Nueva York y Milán. El museo lo presenta como un artista vinculado a la capital alemana, apoyándose en su labor como co-curador de la Bienal de Berlín en 2006.
La exposición, titulada “NIGHT”, se caracteriza por la ausencia del famoso plátano y, en su lugar, incluye varias obras que han generado controversia y reflexión. Entre ellas se encuentra “Him” (2001), una escultura de Hitler de rodillas que históricamente ha suscitado debates intensos. Junto a esta pieza, se exhibe una versión reducida de la icónica Puerta de Brandeburgo y obras inéditas como “Dust” (2026), un extintor lleno de cenizas humanas, que desafían al espectador a confrontar la dualidad de la existencia.
El comisionado de la muestra, Lisa Botti, junto con Klaus Biesenbach y Cattelan, han configurado el espacio como una especie de iglesia contemporánea. En palabras del propio artista, la Neue Nationalgalerie, con su escala y silencio, evoca un sentido de ritual: “Imaginé el espacio casi como una iglesia moderna: una nave central, pasillos laterales y una secuencia de presencias”.
A medida que los visitantes recorren la exposición, encuentran una experiencia que invita a la contemplación. Obras como “Never” (2003), que presenta a un niño tamborilero en el techo del museo, y “People” (2026), con una representación de palomas falsas que desafían la atención del público, abordan temas de persistencia y invisibilidad en la sociedad.
La muestra culmina con obras como “Purgatory” (2026), que presenta una reinterpretación de la Puerta de Brandeburgo como umbral entre historia y incertidumbre, y “After” (2026), que coloca elementos cotidianos en un contexto de reflexión y transformación.
Cattelan, a través de su arte, continúa empujando los límites del discurso artístico y social. Sus obras invitan a un examen profundo de la historia, la memoria y el papel del espectador en la creación del significado. Esta exposición en la Neue Nationalgalerie no solo es un hito para su carrera, sino un espacio donde la provocación se convierte en meditación.
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