Una pipa cargada con gas LP tuvo un explosivo contratiempo en Cuernavaca, Morelos, dejando un saldo inquietante de al menos 20 personas heridas y severos daños materiales en la zona. El estallido se produjo el 6 de agosto de 2026, en la intersección de la calle 10 de Abril y la calle San Francisco, en la colonia Las Granjas, y fue tan contundente que afectó a un taller de cantera, varios vehículos, casas e incluso el tendido eléctrico de la área.
Las autoridades municipales confirmaron que, hasta este momento, 20 personas recibieron atención médica en hospitales de la zona metropolitana. Los reportes indican que las víctimas presentan quemaduras de diferentes grados, lo que subraya la gravedad de la situación y la necesidad de asistencia especializada para su recuperación. Entre los afectados se encuentran tres adultos y tres menores de edad, según un informe preliminar de los cuerpos de emergencia.
El Ayuntamiento de Cuernavaca ha activado brigadas de emergencia que realizan recorridos casa por casa en busca de posibles afectados, tanto personas como animales de compañía, y para evaluar el alcance de las afectaciones generadas por la onda expansiva. Además, se lleva a cabo un censo para identificar las viviendas dañadas, con el fin de ofrecer el apoyo necesario a las familias afectadas.
En el ámbito de salud, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha confirmado la recepción de pacientes en sus instalaciones, destacando que el Hospital General Regional con Medicina Familiar No. 1 de Cuernavaca ha atendido a cinco personas que se encuentran en valoración médica.
La respuesta de las autoridades locales ha sido inmediata. La Coordinación Estatal de Protección Civil de Morelos ha desplegado un operativo para controlar el fuego y sanar la contingencia en colaboración con cuerpos de rescate de Jiutepec y otras entidades. La gobernadora Margarita González Saravia hizo un llamado a la ciudadanía para mantener la calma, evitar la zona del incidente y estar atentos a la información proveniente de canales oficiales.
La comunidad también juega un papel crucial en este momento. Se solicitó la colaboración de los vecinos para liberar las vialidades cercanas y permitir el paso de las unidades de auxilio. A pesar de que el incendio fue reportado como controlado, la zona se mantiene acordonada mientras las brigadas realizan inspecciones.
En este escenario, la advertencia de Protección Civil estatal a la población es clara: mantenerse alejado del perímetro afectado es fundamental para facilitar las labores de los cuerpos de emergencia. La atención sigue centrada en la valoración de los heridos y la evaluación de los daños, mientras Cuernavaca enfrenta las secuelas de un trágico suceso que se ha dejado sentir muchísimos kilómetros a la redonda.
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