Una fuerte explosión en una instalación militar en Viacha, al sur de La Paz, Bolivia, dejó un saldo trágico de al menos dos personas fallecidas y 59 heridas. El inusitado estallido se produjo el viernes 4 de septiembre de 2026, a las 14:30 horas locales (18:30 GMT), y su impacto fue tan contundente que ventanas en las viviendas cercanas fueron destrozadas y escombros volaron por los aires. Testigos capturaron en video la densa columna de humo negro que se elevó en el cielo, reflejando la magnitud del incidente.
El coronel policial Roger Roca, vocero de la institución, confirmó el deceso de las dos víctimas, además de siete personas reportadas como desaparecidas. La identificación de los afectados aún no se había completado, mientras que las labores de remoción de escombros estaban en marcha. En respuesta inmediata, decenas de policías bloquearon el acceso al área para garantizar la seguridad y permitir el trabajo de emergencia.
La atención se centró no solo en el recuento de víctimas, sino también en los esfuerzos por extinguir el foco de calor en el lugar. Bomberos llegaban con camiones cisternas para eliminar cualquier riesgo de nuevas detonaciones.
En medio de esta crisis, el presidente Rodrigo Paz expresó su “profunda solidaridad” con las familias afectadas y exhortó a que se lleve a cabo una investigación exhaustiva para esclarecer las causas de la explosión. En declaraciones realizadas en X, enfatizó la necesidad de verificar el cumplimiento de los protocolos de seguridad y determinar responsabilidades. “Debemos establecer con absoluta claridad lo ocurrido”, aseveró el mandatario.
Por su parte, el Ministerio de Defensa informó que el material que causó la explosión era un tipo de fuegos artificiales destinado a la institución. Ernesto Justiniano, ministro de Defensa, destacó que la prioridad debe ser la atención a los heridos y el acompañamiento a sus familias. “Estamos comprometidos a realizar una evaluación completa de los daños”, afirmó, subrayando el enfoque en el bienestar de la comunidad afectada.
La comunidad de Viacha enfrenta una situación delicada mientras se llevan a cabo investigaciones y las autoridades buscan brindar apoyo a las familias de las víctimas. Este trágico incidente nos recuerda la importancia de los protocolos de seguridad en instalaciones que manejan materiales peligrosos, y el impacto que una falla puede tener en la vida de muchas personas.
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