Las recientes explosiones en Damasco han sacudido la visita del presidente francés, Emmanuel Macron, quien se convirtió en el primer líder occidental en pisar territorio sirio desde la caída del régimen de Bashar al-Asad en 2024. Este acontecimiento, marcado por un ambiente de tensión y seguridad, se vio empañado por dos explosiones ocurridas el 5 de julio de 2026, que dejaron 18 heridos, entre ellos cuatro policías.
Las explosiones, según informaron las autoridades sirias, tuvieron lugar cerca del hotel Four Seasons, donde Macron se encontraba alojado. El Palacio del Elíseo aseguró que, a pesar de estos incidentes, la visita presidencial continuaría según lo previsto. Justo antes de que estallaran los artefactos, la televisión estatal siria anunciaba la llegada de Macron al palacio presidencial para reunirse con su homólogo, Ahmed al-Sharaa.
Los artefactos, clasificados como explosivos improvisados, fueron detonados accidentalmente “mientras se realizaban los preparativos” para su desactivación. Uno de ellos fue colocado en un vehículo aparcado y el otro en un contenedor de basura, desatando una rápida respuesta de los servicios de seguridad, que cerraron las carreteras cercanas y enviaron ambulancias al lugar. Periodistas presentes en la zona reportaron una explosión contundente y una nube de humo elevándose, lo que generó una gran movilización de fuerzas de seguridad en medio del caos.
Los testigos describieron la escena: uno de ellos observó a varios policías heridos en el suelo y a los equipos de rescate evacuando a los heridos mientras se cerraban accesos al área. En una extraña coincidencia, el presidente francés había dejado el hotel antes de la detonación, y su comitiva no escuchó las explosiones, lo que les permitió continuar su agenda con relativa tranquilidad.
Esta no es la primera vez que Damasco enfrenta un atentado desde el inicio del año. Apenas unos días antes, un ataque en un café dejó diez muertos, lo que subraya un entorno de inseguridad persistente en la capital siria. Macron, consciente de los riesgos, había mantenido en secreto la fecha de su visita hasta su llegada, un movimiento que refleja las tensiones imperantes en la región.
La situación en Siria sigue siendo delicada, y estas explosiones añaden un nuevo capítulo a una historia marcada por la lucha y el cambio. La seguridad, tanto para los visitantes internacionales como para los ciudadanos, continúa siendo una preocupación central mientras el país navega por las aguas inciertas de su reciente historia política.
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