El año de gloria Verstappen también fue el de Checo Pérez. Red Bull ha tirado del trono a Mercedes en la última carrera del año, en la última vuelta en Abu Dabi. El de Países Bajos se encumbró en un duro enfrentamiento con Lewis Hamilton, siete veces rey del mundo, que parecía perdido. A cinco vueltas del final, un accidente permitió que se acortaran las distancias y ahí Mad Max mutó a campeón por primera vez en su trayectoria. El mexicano fue clave para el título. “Le tengo que dar crédito a Checo, hizo un gran trabajo, una buena defensa, un gran trabajo en equipo”, dijo Verstappen sobre su número dos que, tras el brutal sacrificio, tuvo que abandonar la carrera.
Pérez fue el compañero que Max Verstappen necesitaba para poder brillar. Alguien a quien el ego no le ganara. Le pidieron a Pérez impulsar al holandés y eso hizo. Cuando los ingenieros le pedían favorecer las salidas de su colega en las clasificaciones, el mexicano no protestaba. El coche, adaptado a Verstappen, fue un reto para el mexicano en las primeras carreras. Logró domesticar al Red Bull para cerrar su temporada con cinco podios, incluida una inesperada victoria en Azerbaiyán.
En Abu Dabi, la carrera final, el mexicano largó cuarto y logró escalar hasta la tercera posición. No eran gratas noticias para Red Bull porque Max Verstappen, pese a arrancar primero, perdió el lugar ante Hamilton. En la vuelta 13 Verstappen salió a boxes, perdió mucha ventaja y eso permitió que el británico también cambiara neumáticos. Y era el momento Checo Pérez. El mexicano se quedó con el liderato de la carrera, pero tenía que aguantar el embate del Mercedes. Pérez tenía que ser el tapón, alentar a su rival. Y le peleó cada curva a Hamilton. “¿No es un manejo agresivo?”, reprochaba el líder de la escudería alemana. Lejos de eso. El mexicano sacó colmillo y jugó limpio. Pérez acortó una diferencia de más de ocho segundos que tenía Verstappen frente a Hamilton. “Checo es una leyenda”, felicitó el holandés.
La carrera fue dura para el de Países Bajos. A falta de cinco vueltas, pasó lo impensado: el coche de Latifi perdió el control y provocó un virtual safety car. Eso abría la oportunidad de oro para Verstappen. Los Red Bull cambiaron de neumáticos. Hamilton no quiso cambiar de llantas. Los de la empresa de la bebida energética speraron a que pudieran atacar. Y eso ocurrió en la última vuelta. El frenesí era total. Si Verstappen lo lograba significaría un mazazo. En Mercedes no daban crédito. Y el de Red Bull pudo adelantarle en un épico final de una temporada de la Fórmula 1. A Checo Pérez le pidieron abandonar la carrera porque el coche no estaba bien pese a que marchaba en la tercera posición. “El motor estaba a punto de tronar, tuvimos que retirar el auto”, comentó Pérez a F1TV.
El mexicano comenzó su temporada con uno de los mayores sustos para los pilotos: que el coche deje de funcionar en la vuelta de formación. En Baréin, el orgullo de los Pérez arrancó desde el fondo de la clasificación para alcanzar un meritorio quinto puesto. Sus principales rivales en la pista eran los Mercedes, claro, pero también Lando Norris de McLaren, uno de los pilotos más rápidos. En Emilia Romaña, el mexicano había arrancado segundo y cayó hasta el undécimo puesto. Pasaban las carreras en las que el mexicano tenía problemas para poder encaminar su coche aunque se mantenía entre los primeros cinco puestos.

La liberación de Checo Pérez ocurrió en Azerbaiyán cuando peleaba por un segundo puesto, Verstappen era el líder y Hamilton quería arrebatarle la posición. Verstappen sufrió una pinchadura de neumático y tuvo que abandonar. Pérez quedaba frente a Hamilton. El de Mercedes frenó mal en el reinicio de esa carrera y el mexicano se encumbró. Luego vino el segundo podio para el de Guadalajara en Francia. En Estiria, el mexicano se quedó a unos segundos de otro podio.
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