Las dificultades que enfrenta el proyecto del Tren Ligero son un claro reflejo de los retos en la infraestructura y la gestión pública en México. Los trenes adquiridos a CRRC Zhuzhou Locomotive, por un monto de mil 377 millones de pesos, aún no han sido entregados en su totalidad, lo que ha generado una serie de inconvenientes en su implementación. La urgencia por inaugurar obras de remodelación antes del Mundial llevó a que estas unidades no fueran sometidas a las pruebas necesarias, lo que ha resultado en fallas en su funcionamiento.
Según el acta firmada por el Sistema de Transporte de Pasajeros (STP) y la empresa china, se anticipa que las entregas parciales comenzarán en marzo de 2026, con la promesa de que la totalidad de los trenes estará disponible para agosto del mismo año. Sin embargo, hasta la fecha, solo dos de las unidades, que llegaron el 9 de febrero, lograron pasar las pruebas requeridas antes de ser utilizadas por los pasajeros.
Este no es un caso aislado en la historia reciente de CRRC, que en 2025 fue la única empresa en participar en la licitación del Tren Ligero, optando por no ofrecer rebajas en el precio unitario. En 2022, en un proceso anterior, competió con empresas como CAF, Alstom, Hidromex y Productos y Servicios del Centro, aunque en esa ocasión sí se ofrecieron descuentos.
La trayectoria de CRRC incluye su participación en el fallido proyecto del tren México-Querétaro durante la administración de Enrique Peña Nieto, que fue cancelado tras un escándalo de corrupción relacionado con la Casa Blanca. A su vez, CRRC enfrenta actualmente una demanda por incumplimiento de contrato en la remodelación de la Línea 1 del Metro, que está bajo la mediación de la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional desde enero de 2025. En este proceso, el Metro reclama mil 523 millones de pesos como penalización por retrasos.
Un giro negativo para CRRC se produjo el 14 de enero de 2026, cuando un tribunal otorgó un amparo definitivo a la compañía en este litigio, lo que complicó aún más su reputación. Fuentes del sector ferroviario indican que la empresa china está considerando pagar la penalidad mediante la adquisición de trenes adicionales para la Línea 2 del Metro, en un intento por liquidar deudas y mejorar su imagen.
En medio de este contexto, Grupo ISI, una empresa subcontratada por CRRC para trabajos en la reconfiguración de los Talleres de Zaragoza en la Línea 1, ha denunciado la falta de pago por parte de la empresa china. Según una denuncia formal, el contralor de CRRC, Marco Franco, condicionó el pago a un soborno que ascendía a 160 millones de pesos, una acusación que el ejecutivo de ISI, Ramón Martínez, ha llevado ante la Fiscalía de la Ciudad de México.
La complejidad y la gravedad de estas denuncias resaltan las dificultades en la relación entre empresas y entidades gubernamentales en México, planteando serias interrogantes sobre la gestión de recursos y la transparencia en los proyectos de infraestructura. Con la mirada puesta en el futuro, este caso continúa desarrollándose, y las implicaciones de estos conflictos podrían tener un impacto significativo en el transporte público de la capital.
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