Iris Cantor, una destacada coleccionista y filántropa, falleció el pasado domingo a los 95 años en Palm Beach, Florida. Su legado perdurará en la esfera del arte estadounidense, donde su generoso apoyo financiero ha transformado instituciones clave como el Museo Metropolitano de Arte y el Museo de Brooklyn, entre otros.
A lo largo de su vida, Cantor fue una fuerza transformadora en el mundo del arte, guiando la herencia de su difunto esposo, B. Gerald Cantor, fallecido en 1996. A través de su fundación, también contribuyó a museos como el Museo del Condado de Los Ángeles y el Museo de Arte de Carolina del Norte, ampliando significativamente su impacto en el panorama cultural de Estados Unidos.
Max Hollein, director del Met, resaltó que el legado de Cantor es uno de “imaginación, convicción y una inquebrantable creencia en el papel esencial de los museos”. Su influencia es visible no solo dentro de los muros de las instituciones artísticas, sino también en su estructura. El Met cuenta con varias galerías que llevan su nombre, entre ellas una galería en la azotea dedicada a exposiciones anuales y una sala extensa para esculturas europeas del siglo XIX.
En 1999, tras una serie de donaciones de su fundación, la Universidad de Stanford renombró su museo de arte como Cantor Arts Center. Más recientemente, en 2023, el Museo de Brooklyn cambió el nombre de su plaza al exterior en honor a Cantor, señalando su profundo vínculo con la institución que despertó su pasión por el arte.
Anne Pasternak, directora del Museo de Brooklyn, destacó su vital apoyo, que incluyó la donación de una colección destacada de esculturas y dibujos de Auguste Rodin, junto con la creación de programas públicos y publicaciones. Por su parte, Iris y su esposo, quienes poseían una de las colecciones privadas más grandes de obras de Rodin, generaron un impacto significativo al dispersar estas obras a diversos museos en todo el país, destacándose una donación de más de 80 esculturas en 1983, valorada en $7 millones.
Cantor también exploró su amor por el arte a través de la creación de documentales, incluidos trabajos sobre “Las Puertas del Infierno”, una de las obras más emblemáticas de Rodin. Junto a Bernie, fueron incluidos en la lista de los Top 200 Coleccionistas por ARTnews cada año entre 1991 y 1996, destacándose por su interés en la escultura de Rodin.
Nacida en 1931 en Brooklyn, Nueva York, Cantor comenzó su carrera en el mundo financiero antes de unirse al mundo del arte al conocer a Bernie, un financista. Se casaron en 1977 y establecieron su fundación al año siguiente. Sin embargo, su generosidad no se limitó al arte; también fue pionera en el área de la salud, fundando centros de salud para mujeres en UCLA y en el Hospital Presbiteriano de Nueva York.
Su influencia se extendió por diversas instituciones de arte; fue fideicomisaria en el Met desde 1995 durante casi dos décadas, y ocupó la vicepresidencia del Museo de Brooklyn de 1991 a 2001. Su legado perdurará, ya que el LACMA se prepara para inaugurar nuevas galerías y un jardín de esculturas en su honor.
Iris Cantor consideraba que el arte debía ser accesible al público y parte de la vida diaria. En una entrevista en 2022, mencionó que su objetivo era permitir que otros admiraran grandes obras de arte y que contribuyeran significativamente a la vida de la comunidad y la comprensión colectiva de nuestra identidad. En su trayectoria, dejó una huella imborrable en el mundo del arte, un privilegio que muchos aspirarán a seguir.
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