El mundo del arte se encuentra en duelo tras el fallecimiento del destacado artista israelí Yaacov Agam, conocido por sus obras ópticas y cinéticas, a la edad de 98 años. Su muerte fue confirmada por múltiples medios de comunicación de renombre.
Nacido como Yaacov Gipstein en Rishon LeZion, Palestina, en 1928, Agam fue hijo de un rabino ortodoxo. Desde joven, mostró un interés por las artes, lo que lo llevó a estudiar en Jerusalén antes de trasladarse a Suiza en 1949. Allí, tuvo la oportunidad de aprender de Johannes Itten, una figura prominente del movimiento Bauhaus, y se vio profundamente influenciado por la obra del artista Vasily Kandinsky, cuya reflexión sobre la espiritualidad en el arte dejó huellas en su propio estilo.
El viaje personal y artístico de Agam tomó un giro decisivo en 1951, cuando se estableció en París, la ciudad que residió hasta el final de sus días. Su carrera despegó con su primera exposición individual en 1953 en la Galerie Craven, donde presentó series de obras que ofrecían diferentes imágenes dependiendo de la perspectiva del espectador. Estas se conocen como “Agamographs” y se convirtieron en un sello distintivo de su estilo.
La influencia de Agam en el campo del arte cinético fue reconocida en 1955 cuando participó en la importante exhibición “Movement” en la Galerie Denise René y más tarde, en 1964, en “The Responsive Eye” en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Su enfoque innovador no solo revitalizó el arte contemporáneo, sino que también le permitió completar diversas comisiones públicas memorables. Un ejemplo notable es la creación de la menora más grande del mundo, diseñada en 1977 y exhibida cada año en Manhattan durante Hanukkah. Además, su “Estrella de la Paz” fue una obra conmemorativa en honor a los esfuerzos de paz entre Anwar el-Sādāt y el Primer Ministro Menachem Begin en 1979.
A lo largo de su carrera, Agam tuvo la oportunidad de exhibir su trabajo en instituciones prestigiosas, como el Musée national d’art moderne en París en 1972, el Museo de Tel Aviv en 1973, el Museo Judío de Nueva York en 1975 y el Museo Guggenheim en 1980. Su contribución al arte educativo fue reconocida en 1996 al recibir el Premio de la UNESCO por la Educación Artística y la Medalla Jan Amos Comenius por su “Método Agam” de enseñanza visual.
Más recientemente, en el año 2026, Agam fue galardonado con el Premio Israel por Artes Visuales, reafirmando así su legado perdurable en el ámbito del arte. Con su partida, el mundo artístico pierde a un innovador que no solo redefinió la percepción del arte, sino que también inspiró a generaciones futuras a explorar nuevas dimensiones en la visualización y la experiencia estética.
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