Edward Hoagland, un destacado escritor de naturaleza y viajes, ha fallecido a la edad de 93 años. La noticia fue confirmada por su hija, Molly Magid Hoagland, quien informó que su padre murió el 17 de febrero en un centro de vida asistida en Manhattan. No se reveló la causa del deceso.
A lo largo de su prolífica carrera, Hoagland se destacó por su estilo conversacional y su habilidad para explorar los más diversos entornos, desde los paisajes extremos de la Antártida hasta las remotas zonas de Yellowstone. Influenciado por figuras literarias como John Muir y Michel de Montaigne, publicó numerosos libros y ensayos que se convirtieron en invitaciones para los lectores a acompañarlo en su curiosa travesía. Uno de sus ensayos más conocidos, “Bears, Bears, Bears”, comienza con observaciones sobre la personalidad de los osos y se entrelaza con anécdotas sobre los guardabosques y el uso de dispositivos de rastreo.
Hoagland sabía captar la esencia de los animales y el entorno, llevando a sus lectores a momentos de verdadero descubrimiento. Su ensayo, “The Courage of Turtles”, describe a los quelonios como seres comunicativos y ritualistas, revelando una complejidad social que muchos podrían pasar por alto.
A lo largo de su carrera, recibió múltiples reconocimientos, incluyendo nominaciones al Premio Nacional del Libro y el galardón Lannan Literary Award. Fue elogiado por su valentía al abordar sus propios desafíos personales y por su capacidad para articular con claridad sus pensamientos sobre la naturaleza, una habilidad que destacó en la crítica literaria. La escritora Francine Prose, en una reseña en 2017, aclamó su honestidad y la atención que prestó a la naturaleza y sus habitantes.
Una de las ironías de su carrera es que, a pesar de haber desarrollado cataratas que deterioraron su visión durante gran parte de su vida adulta, su talento para la observación no se vio comprometido. En su memoria “Compass Points”, publicada en 2001, reflexiona sobre el momento en que se le corrigió la visión, cual revelación de la brillantez del mundo, no solo en términos de belleza, sino de luminosidad.
Sus escritos aparecieron en prestigiosas publicaciones como el Village Voice y The New York Times, y es recordado también por su trabajo en Bennington College, donde enseñó desde 1963 hasta 2005, a pesar de enfrentarse a un estigma personal debido a su tartamudez.
Hoagland tuvo dos matrimonios, destacando su relación durante 25 años con Marion Magid, quien fue editora de Commentary. Su matrimonio terminó en divorcio, y él abordó sus propias infidelidades en un ensayo de Esquire a mediados de los 90. En sus últimos años, residió con su pareja, Trudy Carter, quien falleció en 2025.
Criado en Nueva York y Connecticut, desde joven mostró una profunda conexión con la naturaleza que lo llevaría a pasar meses en un entorno rural en Vermont. Tras estudios en Harvard, donde se relacionó con poetas renombrados, su primera novela, “Cat Man”, fue inspirada por su experiencia en el circo, pero sus posteriores trabajos de ficción no obtuvieron el mismo éxito. En su búsqueda de un camino literario, encontró su voz en el ensayo, donde vio una oportunidad para compartir experiencias y reflexiones íntimas con el mundo.
Edward Hoagland nos deja un legado rico en observaciones sobre la vida y la naturaleza, recordándonos que, a pesar de las adversidades, hay siempre un camino hacia la expresión y el entendimiento del mundo que nos rodea.
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