El emblemático Major Oak, el roble venerado por generaciones y fuertemente ligado a las historias de Robin Hood en el histórico bosque de Sherwood, ha sido declarado oficialmente muerto por las autoridades ambientales del Reino Unido. Este árbol, cuya existencia se ha estimado entre 800 y 1.200 años, permanecerá en pie como un monumento natural. Su continua presencia es vital para preservar el hábitat de cientos de especies que dependen de su madera, incluso en su estado de muerte biológica.
La confirmación de su deceso provino de la Royal Society for the Protection of Birds (RSPB) tras observar que durante la primavera de 2026, el árbol no produjo ni brotes ni hojas, ajustes que, desde la perspectiva botánica, son señales irrefutables de su fallecimiento. Situado en el condado de Nottinghamshire, el Major Oak es un ejemplar de Quercus robur, conocido como el roble común. A través de los años, se ha vuelto un símbolo cultural en el Reino Unido gracias a su asociación con las leyendas de Robin Hood, aunque los historiadores sostienen que en los tiempos medievales, el árbol no contaba con las características actuales.
Las investigaciones realizadas por especialistas han atribuido su muerte a un cúmulo de factores acumulados a lo largo de las décadas. Entre ellos, el impacto del cambio climático, que ha llevado a un aumento de las temperaturas y sequías persistentes, la compactación del suelo por la afluencia de turistas, y una serie de intervenciones de conservación que afectaron su capacidad natural de adaptación. Los estudios han revelado que el suelo alrededor del Major Oak ha alcanzado una dureza comparable a la del hormigón, obstaculizando la infiltración de agua y la circulación de oxígeno esencial para el crecimiento de sus raíces.
Sin embargo, a diferencia de otros árboles de su importancia histórica, el Major Oak no será talado. Las autoridades ambientales han decidido que su estructura se conserve, ya que continuará desempeñando un papel fundamental en el ecosistema del bosque de Sherwood. Su madera servirá como refugio y alimento para miles de especies, desde insectos hasta pequeños mamíferos, poniendo de manifiesto que, a pesar de su muerte, el árbol seguirá siendo un pilar de la biodiversidad. Un solo roble de esta especie puede albergar más de 2.300 especies diferentes, destacando su importancia en el equilibrio del entorno.
El Major Oak ha sobrevivido a eventos históricos significativos, incluyendo un incendio en 1982 y fue proclamado Árbol del Año en Inglaterra en 2014. Tras el anuncio de su muerte, se llevó a cabo un homenaje simbólico donde visitantes de diversas partes del mundo se congregaron para rendir tributo a este emblemático testigo del tiempo.
Aunque el legendario roble ya no brotará, su legado perdurará. Botánicos y expertos han recolectado bellotas y esquejes con el fin de crear nuevos ejemplares que estén genéticamente relacionados con el Major Oak. Estas nuevas plantas están programadas para ser sembradas en distintas áreas del bosque de Sherwood, asegurando así que la rica historia y el patrimonio biológico asociados a este roble no se pierdan en el tiempo.
Esta es una actualización de los acontecimientos que se conocieron el 28 de junio de 2026. La muerte del Major Oak, aunque lamentable, subraya la importancia de la conservación y el impacto de las acciones humanas en nuestro medio ambiente.
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