El mundo de la música clásica en México está de luto. Enrique Bátiz Campbell, reconocido pianista y director de orquesta, falleció ayer a los 82 años. Su deceso fue confirmado por el rector de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Octavio Castillo Acosta, a través de sus redes sociales. Bátiz era director artístico de la Orquesta Sinfónica de dicha institución, cargo que desempeñó con pasión y entrega.
Nacido en la Ciudad de México en 1942, Bátiz fue considerado un niño prodigio del piano. A los cinco años ofreció su primera presentación pública y posteriormente se formó en prestigiosas instituciones, como la Juilliard School of Music de Nueva York. En 1969 debutó como director de orquesta en el Palacio de Bellas Artes con la Orquesta Sinfónica de Xalapa, marcando el inicio de una carrera brillante.
Su legado es incuestionable. En 1971 fundó la Orquesta Sinfónica del Estado de México (OSEM), la cual dirigió en dos periodos: de 1971 a 1983 y de 1990 a 2018. Bajo su batuta, la OSEM se convirtió en una de las agrupaciones sinfónicas más destacadas del país, con giras por Estados Unidos, Europa y China. También estuvo al frente de la Filarmónica de la Ciudad de México (1983-1989) y fue director invitado de la Royal Philharmonic Orchestra en Londres, entre muchas otras.
Bátiz contaba con una discografía de aproximadamente 145 grabaciones, destacando su interpretación de la Tercera Sinfonía de Camille Saint-Saëns, considerada la mejor versión grabada según Gramophone Magazine y Penguin Records Guide. Además, su ejecución de Petrushka, de Igor Stravinsky, fue reconocida como la mejor del año por el Sunday Times en 1986.
A pesar de su talento innegable, Bátiz fue una figura polémica. Reconocía su reputación de ser exigente con los músicos, pero siempre defendió su compromiso con la excelencia. “Sé que tengo mala fama, pero lo único que hago es pedir que la nota do sea trabajada como tal y no como re”, declaró en una entrevista. Su dedicación le valió numerosos reconocimientos, entre ellos la Presea Bernal al Mérito Artístico, el Premio Internacional Mercurio (Roma), el Premio Internacional José Martí de la UNESCO y la medalla Águila de Tlatelolco.
El impacto de su trayectoria se ve reflejado en los homenajes que llevan su nombre, como el auditorio municipal de Cuautitlán Izcalli y la Casa de Cultura de Metepec. También dejó su huella en la televisión con programas dedicados a la difusión de la música clásica.
La Secretaría de Cultura federal y la OSEM lamentaron su fallecimiento, recordando su invaluable aportación a la cultura musical de México. Con su partida, el país pierde a uno de sus más grandes exponentes de la dirección orquestal. Descanse en paz, maestro Enrique Bátiz Campbell.
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