Éliane Radigue, reconocida compositora francesa de música electrónica y pionera del movimiento de musique concrète, ha fallecido a los 94 años. La noticia fue confirmada por el Groupe de Recherche de Musique Concrète (INA GRM), un instituto parisino especializado en este género, el 24 de febrero de 2026. Aunque la causa de su muerte no ha sido divulgada, su legado perdura en sus innovadoras obras.
Nacida en París en 1932, Radigue fue una figura clave en el desarrollo de la musique concrète, movimiento que influyó profundamente en su estilo musical caracterizado por la paciencia y la exploración de sonidos. Su trayectoria comenzó tras descubrir la obra de Pierre Schaeffer en una emisión radial, lo que la llevó a estudiar con él y con Pierre Henry en el Studio d’Essai. Fue allí donde comenzó a experimentar con técnicas de grabación, como el corte y la superposición de cintas, que se alineaban con su afinidad por las largas y lentas composiciones clásicas.
Aunque al principio encontró el sintetizador ARP 2500, que conoció durante su residencia como compositora invitada en la Universidad de Nueva York en 1970, algo desalentador, pronto reconoció su potencial para crear los sonidos orgánicos y medidos que buscaba. Su primera experiencia con el instrumento resultó en la formación de una conexión profunda, a pesar de que al regresar a Francia no incluyó ni siquiera la parte del teclado del sintetizador.
Radigue es conocida por obras como Jetsun Mila y Trilogie de la Mort, que se han convertido en clásicos del minimalismo. Sus composiciones, a menudo extensas y complejas, como la serie Adnos I-III, reflejan su dedicación y traspaso de años en el proceso creativo. Además, su interés por el budismo, que surgió en la misma época que su relación con el sintetizador, también ha influido en su música.
En los años 2000, Radigue amplió su horizonte artístico hacia la composición acústica, fomentada por colaboraciones con contemporáneos como Charles Curtis y Kasper T. Toeplitz. Tras décadas de trabajo en solitario, ella misma reconoció el valor de la colaboración, expresando que había estado en gran medida sola en su creativa odisea. Su suite Occam Ocean, que incluye más de cincuenta piezas tanto para solistas como para conjuntos, es testimonio de esta nueva etapa.
En enero de 2025, Radigue presentó el más reciente capítulo de esta obra, Occam Delta XXIII, durante el Festival de Música Contemporánea de Londres, subrayando así su continua relevancia en el panorama musical contemporáneo.
Éliane Radigue deja un vacío en la música experimental y contemporánea, pero su influencia perdurará en cada nota y sonido que creó a lo largo de su impresionante carrera.
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