Francisco Correa Cordero, fundador de la galería Lubov en Nueva York, falleció el 2 de agosto. La noticia fue anunciada en una publicación en Instagram de la galería, aunque no se proporcionaron detalles sobre la causa de su muerte ni su edad. En el post, se destacó que Correa Cordero dejó un legado perdurable en la comunidad artística, creando un espacio significativo para artistas donde reinaba el amor y la risa.
Correa Cordero, quien habría cumplido 37 años el 14 de julio, abrió Lubov en noviembre de 2016 en Tribeca, un distrito que aún no se había consolidado como un centro de galerías de renombre. En 2019, la galería se trasladó a un nuevo local en la intersección de Lower East Side y Chinatown, donde inauguró con una exposición en solitario del artista José Manuel Mesías, en colaboración con la galería cubana El Apartamento.
Desde su apertura, Lubov se destacó por su mezcla ecléctica de exposiciones, abarcando desde muestras individuales hasta colectivas, con artistas emergentes y nombres reconocidos en el ámbito del arte contemporáneo, como Marsha Pels y Andres Serrano. La galería fue aclamada en diversas publicaciones, incluyendo el New York Times y Artforum, lo que reafirmó su compromiso con las prácticas artísticas innovadoras.
Varios artistas y curadores han rendido homenaje a Correa Cordero en las redes sociales. La artista Mira Dayal recordó que él fue un gran apoyo para su primera exposición en Nueva York, elogiando su visión y entusiasmo por el trabajo auténtico. La galería, que se describe como un trampolín para nuevos talentos, se comprometió a promover prácticas artísticas a menudo pasadas por alto.
Nacido en la Ciudad de México, Correa Cordero tuvo una carrera previa en varias galerías antes de fundar Lubov. Entre 2015 y 2022, trabajó como coordinador ejecutivo para Independent Curators International (ICI), donde su dedicación y pasión por el arte lo convirtieron en un referente admirado por muchos en el sector.
Su fallecimiento ha conmocionado al círculo artístico, donde colegas y amigos expresan su tristeza por la pérdida de un “defensor brillante y sensible” del arte y los artistas. La comunidad artística lamenta su ausencia, Recordando su energía contagiosa y su capacidad para conectar y elevar el trabajo de aquellos a quienes apoyó. El legado de Francisco Correa Cordero, sin duda, seguirá presente en la vibrante comunidad de Lubov y más allá.
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