Joel Cohen, una figura preeminente en la restauración de la música temprana, falleció a la edad de 84 años en Haverhill, Massachusetts, el 26 de julio. Su vida estuvo marcada por una devoción profunda a la música antigua, una pasión que lo llevó a explorar y revivir obras que habían quedado en el olvido.
Nacido el 29 de mayo de 1942, Cohen inició su formación académica en la Universidad de Harvard, donde forjó las bases que le servirían para su carrera. Posteriormente, su formación se amplió en Europa, especialmente en Francia, donde colaboró con la radio pública nacional en proyectos de música antigua. Esta combinación de educación estadounidense y práctica europea fue fundamental en su desarrollo profesional.
En 1968, asumió el cargo de director musical de la Boston Camerata, un destacado conjunto de música antigua, un puesto que ocupó durante 40 años. En 2008, fue nombrado director musical emérito. Durante su carrera, Cohen fundó otra agrupación, la Camerata Mediterranea, en 1990, ampliando sus horizontes hacia tradiciones culturales que se convirtieron en el sello distintivo de su trabajo posterior. A lo largo de su trayectoria, colaboró estrechamente con la soprano Anne Azéma, quien también jugó un papel crucial en su evolución artística.
Desde 1992, Cohen y la Boston Camerata llevaron a cabo una colaboración significativa con la comunidad Shaker en Sabbathday Lake, Maine, dando lugar a dos álbumes destacados: “Simple Gifts” y “The Golden Harvest”. A lo largo de su carrera, produjo un número impresionante de grabaciones, explorando temas históricos, culturales y religiosos, y dejó un legado de más de 50 álbumes publicados bajo los sellos Erato, Nonesuch y Harmonia Mundi.
La influencia de Cohen se extendió más allá de la mera interpretación musical; su enfoque integrador lo llevó a entrelazar narraciones en sus programas, contextualizando las obras en sus entornos sociales y culturales. Su especial interés residía en la intersección de la música antigua occidental con tradiciones judías, islámicas y otras tradiciones del mundo. Además, escribió ensayos y notas para programas sobre la interpretación de la música antigua, erigiéndose como un defensor de la interpretación histórica en Estados Unidos.
Cohen es recordado como una de las figuras definitorias en llevar la música antigua al público estadounidense, tanto por su dedicación a la Boston Camerata como por la profundidad y el rigor académico que aportó a cada grabación que realizó. Su paso por el mundo de la música no solo afectó a sus contemporáneos, sino que también sentó las bases para las futuras generaciones de intérpretes y amantes de la música.
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