La música clásica y, en particular, el mundo de la ópera, ha perdido a una de sus figuras más queridas y respetadas: Anny Schlemm, quien falleció a la notable edad de 97 años en Graz, Austria, el 22 de agosto de 2026. Su rica y variada carrera abarcó varias décadas, dejando una huella imborrable en la escena operística europea.
Nacida el 22 de febrero de 1929 en Neu-Isenburg, cerca de Frankfurt, Schlemm creció en un entorno musical; su padre, Franz Schlemm, era coralista en la Ópera de Frankfurt. Esta influencia familiar la llevó a estudiar canto y a iniciar su carrera profesional en Halle en la década de 1940. Pronto se trasladó a Berlín, donde se unió a la Staatsoper y trabajó con el renombrado director Walter Felsenstein en la Komische Oper, un capítulo fundamental en su trayectoria.
Durante su tiempo en la Komische Oper, Anny Schlemm destacó en papeles memorables, como Desdemona en “Otello” de Verdi y Boulotte en “Ritter Blaubart” de Offenbach, un rol que interpretó más de 250 veces a lo largo de su carrera. Su versatilidad la llevó a colaborar con la Ópera de Fráncfort y a actuar como artista invitada en importantes teatros y festivales de toda Europa, incluidos Múnich, Hamburgo, Stuttgart y el Teatro di San Carlo en Nápoles. En 1985, brilló en el Royal Opera House de Covent Garden, compartiendo el escenario con grandes como Plácido Domingo.
Uno de los aspectos más intrigantes de la carrera de Schlemm fue su evolución vocal. Comenzó interpretando roles de soprano lírica y, con el tiempo, transitó hacia el repertorio dramático y de mezzo-soprano. Su talento como actriz de canto la hizo destacar, llevándola a interpretar roles icónicos como Herodias en “Salome” de Richard Strauss y Klytemnästra en “Elektra”. Durante siete temporadas, desde 1978 hasta 1985, se presentó en el Festival de Bayreuth como Mary en “Der fliegende Holländer” de Wagner, consolidando aún más su estatus en la ópera alemana.
A pesar de los desafíos del tiempo, Schlemm continuó presentándose en el escenario en la década de 1990, haciendo notables interpretaciones de Filipyevna en “Eugene Onegin”, así como otros papeles significativos. Su carrera abarcó desde Mozart y Verdi hasta Wagner y Strauss, marcando una era en el mundo de la ópera de habla alemana.
Anny Schlemm no solo fue una cantante; su legado perdura en la rica tradición de la ópera, donde su arte resonará por mucho tiempo. Con su partida, el panorama operístico ha perdido una de sus grandes voces, pero su contribución al mundo de la música seguirá inspirando a nuevas generaciones de artistas.
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