Adelaide Wisdom Benjamin, reconocida figura del Carnaval y destacada abogada y filántropa, falleció el sábado en su hogar en Nueva Orleans, según informó su nieta Mary Beth Benjamin. A los 93 años, la vida de Benjamin fue un testimonio de dedicación y servicio a la comunidad.
Coronada como consorte de Rex en 1953, no se limitó a este logro. Tras graduarse de Newcomb College en 1954, se inscribió en la Facultad de Derecho de la Universidad de Tulane, un camino poco transitado por mujeres de su época. Aunque ejerció la abogacía solo de 1956 a 1958, su compromiso con la comunidad fue incuestionable, influenciado por los valores que le inculcaron sus padres, William Bell Wisdom y Mary Freeman Wisdom.
La familia de Benjamin había construido su fortuna a través de la Louisiana Coca-Cola Bottling Co., un legado que utilizó para apoyar numerosas iniciativas comunitarias. Desde 1983, Benjamin formó parte de la junta directiva de la Sinfonía de Nueva Orleans, que sus abuelos ayudaron a fundar en 1936. En ese papel, demostró una incansable pasión por salvar la orquesta de una crisis financiera devastadora, enfrentándose a un déficit de 3 millones de dólares. Su enfoque persistente y su visión de que cada gran ciudad merece una orquesta la llevaron a liderar la junta durante cinco años, donde su liderazgo fue fundamental para revertir la situación.
A través de sus contribuciones, tanto financieras como de gestión, la orquesta salió de sus problemas económicos. Cuando Benjamin dejó el cargo, la Sinfonía de Nueva Orleans se había transformado en la Orquesta Filarmónica de Luisiana en 1991, un modelo pionero de orquesta gobernada por músicos. Este logro fue reconocido por muchos, incluyendo a Dr. Stephen Hales, quien afirmó que no habría una sinfonía en Nueva Orleans sin el impacto de Benjamin.
Desde su juventud, su estilo de vida estuvo imbuido de activismo. Durante la Segunda Guerra Mundial, plantó un jardín de victoria con su madre, contribuyendo a un esfuerzo nacional que buscaba mejorar la moral y complementar las raciones de alimentos. Su trayectoria educativa comenzó en la escuela Louise S. McGehee y continuó en Hollins College, antes de regresar a Nueva Orleans para completar su educación.
Después de casarse con el abogado Edward Benjamin, se dedicó a criar a sus cuatro hijos, pero nunca se alejó de sus pasiones; su amor por la música la llevó a participar en el coro de la Sinfonía de Nueva Orleans y en otros grupos corales locales. A lo largo de su vida, recibió reconocimientos por su dedicación a la comunidad, incluidos un doctorado honorario de la Universidad de Loyola y el premio Integritas Vitae.
Su legado perdura no solo en sus logros tangibles, sino también en la enseñanza de un modelo de vida basado en la generosidad y el servicio. Benjamin dejó atrás un ejemplo de valentía y compromiso que sirve como inspiración para las futuras generaciones. Entre sus sobrevivientes se encuentran sus dos hijos, dos hijas y diez nietos, así como una bisnieta que lleva su nombre, un tributo que su familia considera un reflejo duradero de su esencia.
Los arreglos para su funeral están a cargo de Lake Lawn Metairie Funeral Home, aún sin completar, mientras la comunidad sigue recordando su impacto invaluable.
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